Hoy nos reunimos no solo para despedirnos, sino para honrar y celebrar la vida de Maria De Jesus Medina, una persona que dejó una huella profunda en todos nosotros. Ella fue un ejemplo de bondad, fortaleza y generosidad. Con una palabra amable, una sonrisa sincera o simplemente estando presente, supo tocar corazones y hacer sentir su amor.
Aunque su ausencia nos duele, llevamos con nosotros todo lo que nos enseñó: a vivir con amor, a dar sin esperar nada a cambio, y a valorar cada momento. Su recuerdo vivirá siempre en nuestras palabras, en nuestras acciones y en el cariño que compartimos con los demás.
Maria De Jesus Medina deja atrás a su hermano, su hermana, sus hijos, nietos, bisnietos y tataranietos, quienes continúan su legado y mantienen viva su memoria en cada gesto de amor y unidad.
Fuimos afortunados de haberle conocido, y ella seguirá con nosotros, en espíritu y en amor.