

Cirina Acevedo Solano, de 58 años, de Visalia, California, fue llamada al cielo el miércoles 16 de abril de 2025, rodeada de amor. Nació el 12 de junio de 1966 en Silacayoapam, Oaxaca, hija de Fidencio y Emerenciana. Cirina creció en el calor de la familia y la tradición, donde su espíritu gentil y su fortaleza comenzaron a brillar.
A los 18 años, Cirina conoció a su alma gemela, Marcelo Acevedo, y desde ese momento, sus corazones quedaron entrelazados para siempre. Su amor fue algo verdaderamente especial, el tipo de amor que solo se fortalece con el tiempo. Durante más de 40 años caminaron juntos por la vida, construyendo una familia llena de amor, risas y un apoyo inquebrantable. Juntos criaron a cinco hijos extraordinarios: dos hijas fuertes e inteligentes y tres hijos amables y guapos, cada uno reflejo del amor y los valores que ella les brindó.
Cirina fue el latido del corazón de su familia. Una esposa amorosa, una madre devota y una luz guía para todos los que la conocieron. Su valentía, compasión y amor sin límites tocaban a todos los que se cruzaban en su camino. Cada día lo comenzaba con una canción en sus labios, el aroma del tecito fresco en la cocina y sus manos cuidando su jardín, que florecía bajo su cuidado. Pero para nosotros, Cirina siempre fue la flor más hermosa de todas.
Tenía un corazón tan tierno y lleno de gracia. Ayudó a criar a sus hermanos con profundo amor y cuidado, y su bondad iba más allá de la familia. Ya sea cuidando una paloma herida hasta que sanara o consolando a alguien en necesidad, Cirina se entregaba a los demás sin esperar nada a cambio, siempre. Su amor no tenía límites.
Incluso frente a las adversidades, Cirina luchó con fuerza y dignidad. Nunca dejó de mostrarle amor a su esposo y siempre se aseguró de que sus hijos supieran lo orgullosa que estaba de las personas maravillosas en las que se habían convertido. Su amor era constante: tranquilo, poderoso y eterno.
Cirina deja un legado de calidez, resiliencia y amor incondicional. Aunque estamos con el corazón roto, también estamos profundamente agradecidos: por cada recuerdo, cada sonrisa, cada abrazo y cada palabra que nos dejó. Su luz continuará brillando en las vidas de su amado esposo, hijos, familia y todos los que tuvimos la suerte de conocerla.
Descansa ahora, dulce Cirina. Vuela alto, libre y en paz, hacia los brazos de Dios. Tu amor vive en cada rincón de nuestros corazones. Hasta que nos volvamos a encontrar, te llevaremos con nosotros—por siempre y para siempre.
FAMILY
Marcelo AcevedoEsposo
5Hijos
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v.1.18.0