

Sor Herminia nació el 10 de noviembre de 1936 en Ojo de Rana, Michoacán, México. Sus padres fueron J. Guadalupe Morfín y Dolores Manzo. Fue bautizada el 15 de noviembre de 1936 en la Parroquia del Señor del Perdón en Cojumatlán, Michoacán.
Hizo su Primera Profesión el 13 de octubre de 1954, tomando como Santo Protector a Santo Tomás de Aquino. Hizo sus votos Perpetuos el 8 de agosto de 1960.
Realizó diversos estudios religiosos, tales como Sagrada Escritura, Formación para comunidades Hispanas, Catequesis para personas con capacidades distintas, tanatología y Pastoral Familiar.
De 1954 a 1957 estuvo como estudiante en grupo, completando su formación. En 1959 estuvo en un equipo de misiones, y en la escuela catequística de la Arquidiócesis Primada de México. De 1963 a 1966 fue Vicaria en una Residencia para jóvenes estudiantes internas, que iban a la Ciudad de México a estudiar. Prestó durante muchos años el servicio de Superiora Local en diversas comunidades como: Tampico, Guadalajara, Ciudad de México, Oakland, California, El Paso, Texas Fue Directora de la Escuela Catequística de 1981 a 1984, Promotora Vocacional de 1984 a 1987. En 1988 fue asignada a Nuestra Provincia, comenzando su apostolado en la Comunidad de Oakland, California entre los Hispanos. En 1997 fue electa como Consejera Provincial y asignada a El paso Texas como Maestra de Estudiantes, donde sirvió hasta el año 2006. Durante estos años también realizó apostolado parroquial, especialmente en la Parroquia de San Elizario, donde dejó un gran impacto a través de su trabajo pastoral, sus consejos y cercanía con las personas de la comunidad. Después siguió desempeñando el apostolado catequético que tanto amaba, también en las comunidades de Tijuana, nuevamente en Oakland, en Ciudad Juárez, y Chaparral, Nuevo México, donde a pesar de su edad y problemas de salud, siguió preparando personas de todas las edades para recibir los sacramentos.
Se caracterizó por su alegría contagiosa y su gusto por la música y el folklor mexicano, amaba profundamente a su familia y tenía un especial cuidado maternal con sus amistades en El Señor, su gran espíritu misionero la llevó a entregarse completamente a las familias más necesitadas tanto en los lugares más pobres de la sierra como en las grandes ciudades a las que fue asignada, poseía un don especial para relacionarse con las personas sin hacer diferencia alguna, genuina, alegre y sencilla pero al mismo tiempo de carácter firme cuando tenía que hacer alguna corrección o llevar a las personas a Dios mediante la conversión.
Dedicó muchos años de su vida al acompañamiento de las hermanas jóvenes con quien siempre conectó de manera natural, amó profundamente la Congregación y entregó cada minuto de su vida predicando la alegría del Evangelio aún desde la fragilidad de su cuerpo con una excepcional fortaleza, orando sin cesar con del Santo Rosario fiel y perseverante entregó su último suspiro como una verdadera hija de Santo Domingo el 20 de Agosto del 2025, rodeada del amor y cuidado de sus hermanas. Descanse en paz en los brazos de su Esposo Amado, Jesús nuestro Señor.
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v.1.18.0