

José Gregorio Sánchez Boscán, nacido el 22 de agosto de 1959 en La Cañada de Urdaneta, estado Zulia, Venezuela, falleció el 31 de agosto de 2026 en el Condado de Broward, Florida, Estados Unidos. Hijo de Carmelo Segundo Sánchez Páez y Lucía Josefina Boscán Boscán, pasó sus primeros años en La Cañada de Urdaneta y posteriormente se trasladó junto a su familia a Maracaibo, ciudad donde creció y donde transcurrió gran parte de su vida. Durante sus últimos años residió en el estado de Florida, Estados Unidos, donde tuvo la dicha de estar cerca de cuatro de sus hijos, Andrea Paola, José Paul, Angi Paulina y Jose Pablo, y compartir con ellos una nueva etapa de su vida.
José Gregorio fue un hombre emprendedor que dedicó gran parte de su vida al comercio y a los negocios, especialmente dentro del mundo hípico y de las carreras de caballos. Los caballos fueron una de sus grandes pasiones y una parte inseparable de su historia. Disfrutaba profundamente del hipismo y de los deportes, en especial del béisbol, aficiones que lo acompañaron a lo largo de su vida.
Se casó con Maribel Coromoto Barrios Vanegas, con quien tuvo cuatro hijos. Aunque posteriormente tomaron caminos separados, continuaron unidos por la familia que construyeron. José Gregorio fue padre de seis hijos, de quienes se sentía profundamente orgulloso: Andrea Paola Sánchez Barrios (Miguel), José Paul Sánchez Barrios (Anny), Angi Paulina Sánchez Barrios, José Pablo Sánchez Barrios (Kenia), José Ricardo e Isabel Cristina “Abby”. Tuvo además una única ahijada, Wendy Patricia Zambrano Echeverri, quien ocupó un lugar muy especial en su vida y en su corazón.
Su familia continuó creciendo con la llegada de sus nietos: José Mateo Sánchez Meléndez, Paula Luciana Sánchez Meléndez, Massimo Salcedo Sánchez, Ethan, Ian Sánchez Esis y Julia Valentina Sánchez Meléndez, quienes fueron una inmensa fuente de alegría y orgullo para él.
Quienes conocieron a José Gregorio recordarán, sobre todo, la dulzura y generosidad de su corazón. Fue un hombre amoroso, íntegro, correcto y siempre dispuesto a complacer a las personas que quería. Disfrutaba haciendo felices a sus hijos, nietos y sobrinos, y para algunos de ellos fue ese tío favorito que siempre encontraba la manera de consentirlos. Su cariño se extendía mucho más allá de su familia inmediata: quiso profundamente a sus hermanos, cuñados, sobrinos, nueras, a su yerno Miguel, a sus vecinos y a los muchos amigos que formaron parte de su vida, incluyendo a sus queridos compadres José Vicente Farías Echeverri y Niguel Jose Chacin Reverol, con quienes compartió una amistad y un cariño muy especiales.
Hasta las mascotas terminaron conquistando su corazón. Aunque durante mucho tiempo decía que no quería perros, Breeze, Sweetie y Queenie lograron cambiarle los planes. Las quiso profundamente, las consintió como parte de la familia y mantuvo con ellas un vínculo muy especial hasta sus últimos días.
José Gregorio también mantuvo un cariño muy especial por sus suegros, Ana Leonor Vanegas Carrillo y Benjamín Ángel Barrios Ríos, quienes lo quisieron profundamente y a quienes él correspondió con el mismo afecto. Los vínculos que construyó a lo largo de su vida trascendieron las circunstancias y los años, porque para José Gregorio la familia no estaba definida únicamente por los apellidos, sino también por el cariño.
Le sobreviven sus seis hijos, sus seis nietos y sus hermanos: Gledys del Valle Sánchez Boscán, Alexandro de Jesús Sánchez Boscán, Carmelo Ramón Sánchez Boscán, Marlene Lourdes Sánchez Boscán, Lila Marína Sánchez Boscán, Ellux Mariela Sánchez Boscán, Sonia Coromoto Sánchez Boscán, Juan Carlos Sánchez Boscán y Willian Antonio Sánchez Boscán; además de una extensa familia de sobrinos, cuñados, nueras, yerno, familiares, vecinos de El Varillal y La Pomona y amigos que hoy honran su memoria.
Le precedieron en la muerte sus padres, Carmelo Segundo Sánchez Páez y Lucía Josefina Boscán Boscán, y su hermano Henry Rafael Sánchez Boscán y su querido compadre, Rómulo Antonio Hernández Colina.
Durante los últimos dos años de su vida, José Gregorio enfrentó con valentía y fortaleza su batalla contra el cáncer. Atravesó momentos difíciles sin perder el amor por su familia ni las ganas de compartir con quienes más quería. Estuvo acompañado y rodeado del cariño de sus seres queridos, quienes caminaron junto a él durante cada etapa de este proceso. Su fortaleza y su manera de afrontar la adversidad permanecerán también como parte de su legado.
José Gregorio deja mucho más que recuerdos. Deja su amor por los caballos, las historias compartidas, su generosidad, su manera tan especial de consentir a quienes amaba y, sobre todo, el amor que sembró en una familia que fue siempre uno de sus mayores orgullos.
Su pasión, su legado y su amor son eternos. Vivirá por siempre en nuestros corazones.
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v.1.18.0