Fue un hombre noble con un corazón inmenso, cuya bondad y calidez, dejando una huella imborrable en todos los que lo conocimos.
Su risa contagiosa y su capacidad para unir a las personas hicieron que tuviera inumerables amistades quienes lo recordarán como un amigo leal y un alma vibrante.
Le sobreviven sus padres; Gregorio y Lucita Villatoro, sus hermanos; Xiomara, Claudia, y Jeffrey, sus tíos, primos y sobrinos, quienes siempre lo llevaremos en nuestros corazones.