

¡BIENVENIDOS a la Celebración de la vida de Ana Isabel Amaya!
Buenas tardes a todos, mi nombre es José Daniel Amaya y quisiera reconocer primero a Nuestro Padre Celestial, Su Hijo Jesucristo y Su Espíritu Santo que están con nosotros aquí hoy, porque Su Palabra dice en Mateo 19:20 "Porque donde dos o tres están reunidos en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos ". En nombre de toda la Familia Amaya, nos gustaría ofrecer a todos nuestra sincera gratitud por haber venido aquí hoy para rendir homenaje a nuestra querida madre y celebrar su vida con nosotros.
No porque sea mi madre, sino que es virtualmente, física y lingüísticamente imposible siquiera intentar poner en palabras la vida de una mujer tan asombrosamente notable. Por favor, denme toda su atención, mientras comparto una parte muy breve de la vida de mi madre con todos ustedes y como, a lo largo, la mano de DIOS estuvo con ella.
Ana Isabel Amaya perseveró durante 94 largos años a través del amor duradero y el servicio a los demás siguiendo el ejemplo establecido por las palabras del Apóstol Pablo en Filipenses 2: 3-4. “No se haga nada por ambición o engreimiento egoísta, pero con humildad, cada uno estima a los demás mejor que a sí mismo. Que cada uno de ustedes cuide no solo por su propio interés, sino también por el interés de los demás ".
Nuestra madre nació como hija única en las hermosas colinas verdes de Coper, Boyacá, Colombia, y perdió a su madre a la temprana edad de 8 años. En aquel entonces, sus días comenzaban antes del amanecer, mientras la mañana todavía estaba oscura. Ella preparaba el desayuno y el almuerzo para sus tíos que la criaron mientras su padre trabajaba lejos en las minas de esmeraldas como oficial de seguridad. ¡Pero ella perseveró!
La vida de nuestra madre no se le hacía más fácil. A la edad de 16 años, su matrimonio fue arreglado y poco después quedó embarazada con el primero de 18 embarazos. Como es obvio, mis padres no tenían suscripción de cable. De adolescente tuvo que aprender muy rápido no solo cómo a ser una esposa comprometida sino también una madre devota. Aprendió a prepararse ella, su comida y su entorno para el momento de dar a luz, ya que tendría los bebés a solas. ¡Sí, a solas! ¡Sin partera para ayudarla! ¡Pero ella perseveró!
Muchas veces, nos contó las historias de cómo enviaba a nuestros hermanos y hermanas a la casa de los vecinos más cercanos, como a una milla de distancia. Para poder preparar las toallas calientes y el tendido de cama en el piso de tierra y una cunita improvisada para el nuevo bebé. Le informaba a la vecina que fuera a verla en unos dos días para asegurarse de que ambos estuvieran bien. ¡Pero ella perseveró!
En sus veintes, con ya 4 hijos, debido a la falta de recursos y atención médica, sufrió la pérdida de una de sus hijas de 2 años y medio por parásitos estomacales, nuestra hermanita Yomarsita con quien ahora se encuentra en el cielo. Al principio de la década de sus treinta, mientras estaba embarazada, recibió noticias de que una de nuestras hermanas había sido parte de un accidente fatal automovilístico que le hizo perder el bebé. Gracias a Dios, nuestra hermana solo estaba cerca del accidente y termino bien. Al final de la década de sus treinta, perdió un segundo embarazo debido a un incidente similar y en la década de sus cuarenta, resistió la pérdida de un tercer embarazo debido a un robo en nuestra casa. ¡Pero ella perseveró!
A pesar de que nuestra madre solo llegó al quinto grado de primaria y lo repitió, por amor al aprendizaje, no porque lo hubiera perdido. Soñaba con más para sus hijos. A los 26 años, nuestra madre y nuestro padre emigraron a Bogotá, Colombia, para brindar mejores oportunidades a los 6 hijos que tenían en ese momento. Recibieron el favor de Dios a través de una subvención otorgada, durante su visita a Colombia por John F. Kennedy y el gobierno colombiano para la construcción de su hogar en lo que ahora se llama el barrio Kennedy, Bogotá, donde finalmente nacieron el resto de nuestros hermanos y hermanas, incluyéndome yo mismo. ¡Y ella perseveró!
¡Ella no se detuvo allí! A los 53 años, a petición de nuestra hermana Mary Cecilia y los esfuerzos de todos mis otros hermanos, todos migramos a Paterson, Nueva Jersey. Un nuevo país, un nuevo idioma, una nueva vida, nuevos desafíos; el frío helado del severo invierno de 78 no la achicopaló. En cambio, se levantó y, como Ester de la Biblia, dejó a un lado sus propios intereses porque sabía que había sido enviada ahí por un tiempo como ese. Un tiempo y un lugar que les brindaría a todos sus descendientes las oportunidades de toda una vida, independientemente de las críticas negativas de que sus hijos se perderían en una vida de crimen, Ella continuó. ¡Y ella perseveró!
En 1988 ella se convirtió en ciudadana de esta gran nación, Los Estados Unidos de América para pedir a sus hijos e hijas casados, sus parejas y sus respectivas familias. ¡Y ella persevero!
El 13 de junio de 1993, nuestros padres hicieron la migración final a Cooper City, Florida, con la que siempre estuvo a su lado, nuestra fiel hermana Rosalba y su hijo Juan Carlos. Nuestro padre Primitivo Amaya falleció poco después el 19 de septiembre de 1994. ¡Pero ella perseveró durante 26 largos años más!
¿Muchos de ustedes se estarán preguntando cómo es posible que una mujer haya podido perseverar tanto? Perder su madre a los 8 años, madrugar desde niña a trabajar, que la casaran a los 16, con 4 hijitos ver a su niña de 2 años y medio morir, luego perder tres embarazos más, arriesgar todo emigrando a fronteras desconocidas. ¿Y qué me dicen de la crianza de 14 hijos? Para muchos de nosotros es difícil no más el pensar en madrugar, el levantarnos de nuestra cama cómoda y acogedora. Y después de todo ver a su familia crecer y multiplicarse de tal forma. Yo les puedo asegurar que, si mi madre les pudiera responder, ella misma les diría que ella sola tampoco lo hubiera podido hacer. Ella nos lo enseno desde muy pequeños, que su aliento, su fuerza, su perseverancia vino de Dios. La Palabra de Dios nos dice En Mateo 19:26 “Y mirándolos Jesús, les dijo: Para los hombres esto es imposible; mas para Dios todo es posible.”’ Nuestra madre personifico Romanos 12:12 “gozosos en la esperanza; pacientes en la tribulación; constantes en la oración;” Las tres llaves que muestra madre nos dejo para una vida con propósito. Disfruta cuando las cosas van bien, sepas que tu vas a perseverar sin importar contra que estas batallando y buscar a Dios cuando lo necesitemos, que es siempre que estemos respirando.
Mi Madre era el tipo de mujer que sabía que Dios no la creó para hacer todo lo que los hombres pueden hacer. Ella sabía que Dios la creó para hacer todo lo que los hombres no pueden hacer. También sabía que el verdadero significado del éxito no es el tamaño de la cuenta bancaria o de su casa ni la cantidad de títulos universitarios. Ella sabía que el verdadero significado del éxito es la persona en la que te conviertes, que se mide por la forma en que tratas a los demás.
A nuestra Madre la sobreviven 14 hijos: Gladys, Janet, Gerardo, Cecilia, Rosalba, Yomar, José, Gustavo, Héctor, Isabel, Ricardo, Sandra, Daniel, William, sus respectivos esposas y esposas, 37 nietos, 35 bisnietos y 3 tataranietos.
Madre, ahora tus hijos quieren compartir las siguientes palabras contigo:
William y Ritva - Para muchas personas fue muchas cosas en su vida ... Era una hija, una mujer, una esposa, una madre, una suegra, una abuela, una bisabuela, una tatarabuela, una amiga y mucho más. Pero la única cosa la cual todos conocimos en ella fue, que era una hija de Dios. Su presencia: el Espíritu Santo era tan fuerte dentro de ella. Sé que ella estará entre SUS "favoritos" que vivieron su vida en SU voluntad. Para ella, la familia lo era todo. Ella no nació en una familia grande, pero Dios la bendijo y creó una através de ella. Debemos continuar reuniéndonos entre nosotros siempre que sea posible en su honor y en honor a la familia. Necesitamos celebrar todo lo que DIOS hace y agradecerle por la vida que nos ha dado. Esta vida no hubiera sido posible si ella no hubiera tomado el valiente paso de traernos aquí. Así es como sé que es hija de Dios ... Ella siempre vivió su vida e hizo lo que pudo por los demás.
Daniel y Angie – Nuestra Madre una mujer de gran carácter, llena de amor, sabiduría y fuerza sobrenatural ha ido a estar con el Señor. Pero ha dejado una huella enorme en todas nuestras vidas. Nuestras vidas cambiaron para el bien porque ella nos demostró de qué está hecho el amor sacrificial. Ahora lo que queda es un legado que impactará a todos los miembros de nuestra familia, sus vidas y más allá. El amor nunca falla, 1 Corintios 13:8.
Sandra y Sean - Mamá, gracias por sacrificar todo por mí y mi futuro. Perdóname por todos mis defectos y guía mi vida a partir de hoy. Te amo con mi alma. Tu amor es unico.
Ricardo y Mónica - ¡A mi adorada madre! Quiero darle gracias a Nuestro Señor por haberme concedido una madre que es tan luchadora, emprendedora, cariñosa, fuerte, bella y más que todo dedicada a todos nosotros que, aunque ella no tenía un millón de pesos, nunca nos faltó nada y Siempre quise lo mejor para todos nosotros. Yo sé que en este momento ella está gozando de estar al lado del Señor y en compañía de nuestro padre que la estaba esperando con los brazos abiertos para recibirla. Desde el cielo vas a seguir cuidándonos y protegiéndonos como lo hiciste aquí en la tierra. Te quiero y siempre te querré más estarás por el resto de mis días en mi mente y en mi corazón. ¡¡Te amo madre de mi vida!!
Isabel y Jose - Madre, gracias por tus enseñanzas y buen ejemplo, fuiste mi consejera, amiga, mi paño de lágrimas en mis momentos difíciles de mi vida y mi apoyo en todos los momentos. Mi ayuda con el cuidado de mis hijos, tus nietos que te llevan en el corazón. Solo pido a Dios que te reciba como tú te mereces con los mejores honores de una madre guerrera hasta el final. Fuiste ejemplo de amor hacia Dios. Me enseñaste a tener fe en el Señor. Hoy le agradezco a Dios que nos haya permitido disfrutarla durante 94 largos años. Hoy me siento feliz porque sé que Tu Señor, le tienes un lugar especial al lado Tuyo. Amén. Te voy a extrañar madre, pero sé que estarás sin dolor, sin sufrimiento. Estarás en el gozo del Señor. Me siento orgullosa de llevar tu nombre madre. Te amo madre por siempre. Ana Isabel tu hija numero 10, y tus nietos David, Cristian, Jazmín y bisnieto Antonio.
Héctor y Ana – Gracias a Dios por avernos dado una madre tan linda que fue un ejemplo para nosotros. Gracias a Dios por acordarse de ella y llevarla a su Reino, Amen.
Gustavo y Doris - ¡Gracias, Reina Isabel! Siempre te llevare en mi corazón. Señor, nos duele su partida, pero nos da alivio el saber que nuestra madre está feliz contigo y con otros seres amados.
Yomar y Javier – Vida Nueva – Madre ahora que estas experimentando una vida nueva, porque Dios vino a romper el dominio de la muerte y a restablecer las maravillas de la vida verdadera, plena y significativa, confió que allí no habrá más llanto ni dolor. Gracias, madre por haberme dado la vida, tus cuidados, Amor y cariño. Serán para siempre. Sigo confiando y creyendo que algún día nos reuniremos y veré también las maravillas que Dios nos a preparado. Te amare eternamente.
Rosalba y su hijo Juan Carlos – Mamita, aunque es dura tu partida estoy conforme con los designios de Dios y agradecida con El, porque me dejo disfrutar de su merced toda mi vida. Enseñanzas inolvidables, momentos maravillosos que siempre estarán en mi mente y en mi corazón. Hoy no fuera la persona que soy si no hubiese tenido como madre una gran mujer como su merced. No hay palabras para describir mis sentimientos y admiración hacia esta persona maravillosa que no estará conmigo físicamente pero que en mi mente y mi corazón vivirás por siempre. Gracias mami por todo y aunque tengo tranquila mi conciencia pienso que pude hacer mucho mas por ti mamita preciosa hermosa. Te llevaste parte de mi existencia, pero le pido a Dios que me siga ayudando y que me enseñe a vivir sin tu presencia. Mi consuelo es que ya no sufres ningún dolor y que estas en la presencia de Dios donde todo es felicidad y alegría. Salúdame a mi Papi y espero encontrarme con los dos en la eternidad. Te amo madre adorada.
Cecilia – Amo a esa mujer que nunca se canso de luchar por su familia. Agradezco a Dios por la Gran Madre que me dio la oportunidad de tener. Te amare por siempre Mama.
Janet y Benedicto – Gracias Madrecita por haberme traído al mundo. Yo me he sentido feliz toda mi vida por haber tenido una madre tan maravillosa. Gracias por tu ejemplo de lucha y tenacidad para salir adelante en la vida. Te quiero mucho mami y siempre te llevare en mi mente y mi corazón.
Gladys y Gonzalo – Madre, ha sido muy difícil para mi saber de tu partida. Dejaste muchos recuerdos y cosas bellas en nuestros corazones y mientras yo este viva siempre las voy a recordar y las voy a llevar en mi corazón. Espero que te hayas encontrado con mi padre en el paraíso y que estén disfrutando de la Gloria de Nuestro Padre Celestial. Los amo a los dos y en especial a ti por haberme dado la vida.
Me gustaría terminar con el poema que mi hermano José y su esposa Maria eligieron para nuestra madre:
El AMOR de nuestra Madre
Es el más grande del universo.
Es el único verdadero, sincero y sin final.
Es el único sin condiciones, sin peros, ni intereses.
Es el único que sobrevive al tiempo, a la distancia
Y que no lo mata el desprecio, ni el olvido.
Así de grande, es el AMOR de nuestra Madre.
No hay otro como su amor y nunca lo habrá.
¡Es el más parecido al AMOR de DIOS!
¡TE AMAMOS MAMÁ, HASTA QUE NOS VEAMOS DE NUEVO!
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v.1.18.0