

Born in Los Teques, Venezuela, and raised in Caracas, Carlos was the son of Julio Rafael Paez Celis and Elba Josefina Colombo Oropeza. He grew up in a large and loving family alongside his brother and four sisters. From an early age, he stood out for his intelligence and insatiable curiosity, learning to read at a very young age and developing a lifelong passion for knowledge. He graduated early from high school and went on to earn a degree in Civil Engineering from Universidad Católica Andrés Bello in Caracas. Later, he was selected for a distinguished program to pursue a Master of Science in Construction Management at the University of Michigan.
Carlos dedicated more than 45 years of his life to the energy industry, building a career marked by excellence, discipline, and impact. His work allowed him to travel the world, something he deeply cherished. Whether through exploring new places or diving into the pages of a book, he was always in search of his next adventure.
In 1987, he married the love of his life, Maria Baddour, beginning a partnership that spanned over 40 years and was rooted in love, respect, and shared values. Together, they built a beautiful family and raised their two children, Carlos Fernando and Maria Violeta. In 2006, they moved to Houston, Texas, where Carlos continued to grow both personally and professionally.
Beyond his professional accomplishments, Carlos was deeply committed to serving both the Catholic community and the Venezuelan community. He believed in giving back and in building meaningful connections with those around him.
Carlos was a man of many passions. He loved music, reading, watching a good movie, and taking long walks, but above all, he cherished time spent with his family, especially around the dinner table. He was a man of deep faith, strong values, and unwavering integrity.
He was also profoundly dedicated to the academic growth and intellectual curiosity of those around him. As a professor at Universidad Católica Andrés Bello and Universidad Metropolitana in Venezuela, and as a mentor in everyday life, he taught countless people who sought his guidance in mathematics, engineering, Excel, and beyond. He believed deeply in culture, learning, and the power of knowledge to transform lives.
Throughout his life, he embraced learning and community. He was a scout, a music enthusiast, a Scrabble player, a Toastmasters participant, and a ping pong player. He was a godfather to nine and an uncle to fifteen nieces and nephews, as well as a role model to many others.
Carlos also built deep and lasting friendships throughout his life. He had many friends who will miss him dearly and remember him for his wisdom, kindness, and genuine spirit.
He is survived by his beloved wife, Maria Baddour, and his children, Carlos Fernando Paez Baddour and Maria Violeta Paez Baddour, along with extended family, godchildren, and loved ones who will continue to honor his memory.
He loved life deeply and lived it authentically, always true to who he was.
He will forever be missed and remembered with love.
Donation (Music):
In honor of his love for music, you can donate to Save The Music in memory of Carlos Paez Colombo. When donating, please select “in memory of” and, if you’d like to notify the family, include Maria Baddour ([email protected]):
https://donate.savethemusic.org/give/263296/?utm_source=header&utm_medium=donate&utm_campaign=classy#!/donation/checkout
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Carlos Paez, de 72 años, falleció en marzo de 2026, dejando un legado de amor, curiosidad y una vida vivida plenamente y con autenticidad.
Nacido en Los Teques, Venezuela, y criado en Caracas, Carlos fue hijo de Julio Rafael Paez Celis y Elba Josefina Colombo Oropeza. Creció en una familia grande y unida junto a su hermano y sus cuatro hermanas. Desde muy pequeño destacó por su inteligencia y su curiosidad insaciable, aprendiendo a leer a temprana edad y desarrollando una pasión por el conocimiento que lo acompañaría toda su vida. Se graduó anticipadamente del bachillerato y obtuvo el título de Ingeniero Civil en la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas. Más adelante, fue seleccionado para un prestigioso programa en el que cursó una Maestría en Construction Management en la Universidad de Michigan.
Carlos dedicó más de 45 años de su vida a la industria energética, construyendo una carrera marcada por la excelencia, la disciplina y el impacto. Su trabajo le permitió recorrer el mundo, algo que disfrutaba profundamente. Ya fuera explorando nuevos destinos o sumergiéndose en las páginas de un libro, siempre estaba en búsqueda de su próxima aventura.
En 1987, se casó con el amor de su vida, Maria Baddour, iniciando una unión de más de 40 años basada en el amor, el respeto y valores compartidos. Juntos formaron una hermosa familia y criaron a sus dos hijos, Carlos Fernando Paez Baddour y Maria Violeta Paez Baddour. En el año 2006 se trasladaron a Houston, Texas, donde Carlos continuó creciendo tanto personal como profesionalmente.
Más allá de sus logros profesionales, Carlos estuvo profundamente comprometido con el servicio a la comunidad católica y a la comunidad venezolana. Creía firmemente en retribuir y en construir conexiones significativas con quienes lo rodeaban.
Carlos fue un hombre de muchas pasiones. Disfrutaba de la música, la lectura, una buena película y las caminatas largas, pero por encima de todo, valoraba el tiempo en familia, especialmente alrededor de la mesa. Fue un hombre de fe profunda, con valores sólidos y una integridad inquebrantable.
También estuvo profundamente dedicado al crecimiento académico y al desarrollo intelectual de quienes lo rodeaban. Como profesor en la Universidad Católica Andrés Bello y en la Universidad Metropolitana en Venezuela, y como mentor en su vida cotidiana, enseñó a innumerables personas que acudían a él en busca de guía en matemáticas, ingeniería, Excel y mucho más. Creía profundamente en la cultura, el aprendizaje y en el poder del conocimiento para transformar vidas.
A lo largo de su vida, participó activamente en distintas actividades y comunidades. Fue scout, amante de la música, jugador de Scrabble, miembro de Toastmasters y aficionado al ping pong. Fue padrino de nueve personas y tío de quince sobrinos, además de ser un ejemplo a seguir para muchos más.
Carlos también cultivó amistades profundas y duraderas a lo largo de su vida. Son muchos los amigos que hoy lo extrañan y lo recordarán siempre por su sabiduría, su bondad y su forma tan genuina de ser.
Le sobreviven su amada esposa, Maria Baddour, y sus hijos, Carlos Fernando Paez Baddour y Maria Violeta Paez Baddour, junto a familiares, ahijados y seres queridos que continuarán honrando su memoria.
Amó la vida profundamente y la vivió con autenticidad, siempre fiel a quien era.
Será siempre recordado con amor y profundamente extrañado.
Donación (Música):
En honor a su amor por la música, puedes hacer una donación a Save The Music en memoria de Carlos Paez Colombo. Al donar, por favor selecciona “in memory of” y, si deseas notificar a la familia, incluye a Maria Baddour ([email protected]):
https://donate.savethemusic.org/give/263296/?utm_source=header&utm_medium=donate&utm_campaign=classy#!/donation/checkout
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