El vivió en México por 40 años trabajando y viajando por todo México. En el año 1993, llego a los Estados Unidos con su esposa, y dos hijas. Fue un hombre muy luchador con un carácter fuerte, y todo lo que se proponía lo hacía para mejorar la vida de su familia.
Félix Espino fue esposo, padre, y abuelo dejando un legado de amor y sabiduría. El siempre enseño a sus hijos el valor de la educación y la importancia de trabajar duro.
A pesar de sus decisiones, la gracia de Dios siempre estuvo con él. Fue un hombre muerto en pecado destinado a un castigo eterno. Pero por la misericordia de Dios fue salvo y vive por medio de la obra de Jesús y el Espíritu Santo. Y ahora se está gozando en la preciosa presencia de Dios.