

El día que me muera, no me lloren, porque ya me fui, fue mi tiempo, sepan una cosa que comí y viví y siempre hice lo que quise, a lo que yo le pregunte ¿Fuiste feliz? ¡Y el me respondió diciendo – Yo creo que a mi modo si! Por lo que podemos concluir que él vivió a su manera.
Mi padre fue un verdadero guerrero ya que libro una dura batalla contra el cáncer en la cual hasta el último momento dio todo de él, lidiando con mucho dolor y sufrimiento. sin embargo, era visible como Dios lo fortalecía en cada momento y a pesar de todo su ánimo siempre estuvo arriba confiando en la voluntad de Dios.
El murió viviendo ya que nunca se derroto. Sin embargo, los planes y designios de Dios son inescrutables ya que Dios lo llamo a su presencia el día 18 de Julio del 2024. En el Hospital Ben Tuab de Houston.
Pero fue visible el cuidado y amor que Dios tubo con él, en todo este proceso ya que abrió muchas puertas para que el pudiera recibir la atención médica necesaria, dio gracia con las personas correctas, con doctores y enfermeros que lo atendían con mucha dedicación y amor al igual con su familia que nos permitieron estar con él en todo este tiempo día y noche por lo que siempre estaremos agradecidos.
El nació un 21 de septiembre de 1965 en Jerécuaro Guanajuato, siendo un bebe sus padres (QEPD), María Ramírez Vázquez y su padre Bonifacio Romero Tinajero con sus hermanos
Ana Romero Ramírez (QEPD)
Alicia Romero Ramírez
Ignacio Romero Ramírez (QEPD)
Ángel Romero Ramírez
Elpidio Romero Ramírez
Rosita Romero Ramírez (QEPD)
Leticia Romero Ramírez
Decidieron radicar en Atizapán de Zaragoza en Edo Mex. Donde creció hasta su juventud, viajando y radicando esporádicamente en Houston Texas, hasta que se enamoró de María Edith Barrera Paredes, su güerita, con la cual decidió formar una familia a su lado, en México.
Él se dedicó a trabajar como conductor de camiones, desde niño fue su sueño, era algo que realmente le apasionaba, el conducir por las carreteras y observar los hermosos paisajes y conocer nuevos lugares.
Él siempre decía que un trabajo cuando te gusta no se te hace pesado, así que con eso en mente realizo y cumplió con cada logro y meta que se propuso, fue un hombre muy tenaz. Pero el reconocía que todo era gracias a la bendición de Dios en su vida.
Panchito como la mayoría de todos nosotros lo conocemos siempre demostró tener temor y dependencia de Cristo Jesús.
El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos desprecian la sabiduría y la enseñanza. Proverbios 1:7
Recordemos que en esta vida estamos peleando la buena batalla de la fe y como todoser humano cometemos errores, sin embargo, él nos demostró que se podía caminar por el sendero estrecho entregando su vida totalmente a Dios.
No diremos que fue fácil porque día, día él tenía que lidiar con su viejo hombre con ese carácter duro.
Porque la vida nos coloca en situaciones muy difíciles y así fue a lo largo de toda su vida, Desde niño el sufrió de muchas carencias que lo obligaron a crecer muy rápido,recuerdo que él nos contaba que salía a vender chicles en los camiones o a lavar carros para que el pudiera llevarse un pan a la boca.
Sin embargo, el tenía el sueño de que cuando fuera grande el pudiera tener una linda familia, en una linda casa, con una linda esposa y unos hijos hermosos. Y así fue de alguna manera Dios le cumplió los anhelos de su corazón.
Dios lo bendijo con una buena mujer, que al igual tubo el amor y temor de Dios, ellos tardaron 5 años después de casarse para tener a su primer bebe Jonathan Francisco Romero Barrera quien le dio la dicha de ser padre.
Recuerdo que mi papá nos contaba que si Dios le permitía tener una niña le gustaría que fuera una niña con caireles y así fue con su segundo bebe Edith Berenice Romero Barrera él decía que tener a sus hijos le motivaban a crecer y esforzarse para darnos un futuro y un porvenir.
Y como pilón él bebe de la travesura fue su bebe saurio Antonio Sebastián Romero Barrera. Él fue un gran padre dedicado y entregado en todo momento a sus tres hijos los cuales guardamos con mucho amor todos sus consejos y enseñanzas en nuestro corazón, su legado se queda con nosotros.
Recordemos su vida como el siempre fue un hombre muy feliz, lleno de vida, bondadoso, generoso y de buen corazón.
Aunque ahora estamos tristes de que ya no estará más con nosotros estamos tranquilos de que él se encuentra en la presencia de Dios, donde ya no está enfermo, ya no está sufriendo y no siente dolor. En algún momento de nuestra vida si somos justificados por la fe en Cristo Jesús nos volveremos a ver.
Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado.
Porque Cristo, cuando aún éramos débiles, a su tiempo murió por los impíos. Ciertamente, apenas morirá alguno por un justo; con todo, pudiera ser que alguno osará morir por el bueno.
Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que, siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros. Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira.
Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida. Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.
Romanos 5:1-11
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v.1.18.0