

Jesús Francisco Torres, de 79 años, residente de Houston, falleció rodeado del amor de su familia. Nació el 22 de enero de 1947 en Linares, donde vivió sus primeros años antes de formar su vida en los Estados Unidos.
Hombre de carácter fuerte y dedicación inquebrantable, Jesús trabajó durante muchos años como albañil. Con sus manos no solo construyó estructuras, sino también estabilidad, oportunidades y un futuro para su familia. Fue conocido por su ética de trabajo, su perseverancia y el orgullo que sentía al proveer para sus seres queridos. A través de largas jornadas y trabajo arduo, nunca perdió de vista lo más importante: su familia.
El 10 de septiembre de 1971, Jesús contrajo matrimonio con el amor de su vida, Olga Torrez Martínez. Su matrimonio fue un ejemplo de amor duradero, compañerismo y compromiso, que se extendió por más de cinco décadas. Juntos formaron una familia basada en el amor, la tradición y la fortaleza.
Le precedieron en la muerte su amada esposa, Olga Torres (2024), y sus hijos, Héctor Torres (2026) y Jesús Jaime Torres. Aunque sus pérdidas pesaron profundamente en su corazón, su amor por ellos permaneció siempre presente.
Le sobreviven sus hijos: David Torres, Cristóbal Torres, Olga Mayela Torres, Pedro Torres y Maximiliano Torres, quienes continúan su legado de valores, fortaleza y amor familiar. También deja un numeroso y querido grupo de nietos: Itzel Torres, Leslie Torres, David Jr. Torres, Christian Torres, Jesús E. Torres, Vanessa Torres, Adrián Torres, Cristóbal Torres, Héctor Torres, Daniela Torres, Emiliano Torres, Liliana Torres, Valeria Ruz, Natalie Ruiz, Allison Torres, Sophia Torres, Maximiliano Torres Jr. y Santiago Torres.
Jesús encontraba su mayor alegría al estar rodeado de su familia. Ya fuera compartiendo historias, ofreciendo consejos o simplemente estando presente, creó recuerdos que serán atesorados para siempre. Fue un hombre que enseñó con el ejemplo, mostrando la importancia del trabajo duro, la lealtad y el amor sin necesidad de muchas palabras.
Quienes lo conocieron lo recordarán por su fortaleza silenciosa, su generosidad y el profundo amor que tenía por su familia. Su legado no solo vive en lo que construyó con sus manos, sino en las vidas que tocó y en la familia que deja atrás.
Aunque ya no está físicamente con nosotros, su presencia vivirá por siempre en el corazón de todos los que lo amaron. Su vida fue una bendición, su memoria un tesoro.
Será profundamente extrañado, siempre amado y nunca olvidado.
SHARE OBITUARYSHARE
v.1.18.0