María Juana nació y creció en San Miguel de los Aguirres , Nuevo Leon, junto a sus siete hermanos, bajo el amor de sus padres, Ester y José Dolores . Más adelante formó su propia familia y tuvo cinco hijos, quienes siempre fueron una parte muy importante de su vida.
Fue una mujer trabajadora, dedicada, fuerte y llena de alegría. Siempre puso mucho empeño en todo lo que hacía y fue una inspiración para quienes la conocieron.
Disfrutaba de las cosas que la hacían feliz: comprar ropa, prendas de diseñador y joyas de oro, salir a comer o salir a pasear con Saúl, y también pasar tiempo con las personas que amaba.
Su familia siempre fue lo más importante para ella. Amaba profundamente a sus hijos, nietos y bisnietos, y disfrutaba especialmente cuando todos se reunían durante las fiestas para crear recuerdos inolvidables.
Su casa siempre tuvo las puertas abiertas. Recibía a todos con los brazos abiertos y se aseguraba de que nadie se fuera con hambre. Si no había comida preparada, inmediatamente comenzaba a cocinar para su familia. Esa era una de las muchas maneras en que demostraba su amor.
También disfrutaba cuidar su jardín, regar sus plantas, ver sus novelas y tomarse sus sodas cuando nadie estaba mirando. Le gustaba salir a ver a los caballos y observarlos entrenar.
María Juana será recordada por su hermosa sonrisa, su risa, sus ocurrencias, sus chistes, su deliciosa comida y por la manera en que podía iluminar cualquier lugar. Será recordada por su inteligencia, su belleza, su fortaleza y, sobre todo, por haber sido una maravillosa madre y abuela.
Aunque ya no esté físicamente con nosotros, su amor, sus enseñanzas y todos los recuerdos que nos dejó vivirán para siempre en nuestros corazones.
Te voy a extrañar muchísimo, pero sé que tu amor siempre estará conmigo.
Te amaré por siempre.
Sinceramente, tu Chata.