
With profound sadness, we announce the passing of Marco Antonio De Luna, who was born on December 28, 1967, in Saltillo, Coahuila, Mexico, and passed away unexpectedly on June 15, 2026. Though his time with us was far too short, the impact he made on the
lives of those who knew and loved him will never be forgotten.
Marco was everything one could hope for in a man. He was a loving father to his two beautiful children, Kristine De Luna and Marco De Luna, and a devoted husband to his soulmate, Paulina De Luna. Though he was a man of few words, when he spoke, everyone
listened. His bright smile could light up any room, and his quiet strength brought comfort to those around him.
A true jack of all trades, Marco could accomplish anything he set his mind to. As an electrical engineer and journeyman electrician, he was admired for his skill, dedication, and remarkable work ethic. His memory was extraordinary; he could recall details with astonishing precision.
Marco found joy in life's simple pleasures. He loved fishing and could spend an entire day by the water, patiently waiting for a bite, even if one never came. He was famous for his grilling, always tending to the barbecue for family gatherings and celebrations, even during the grueling Houston summers. A fresh loaf of bread was never far from reach, always ready to be shared with family and friends around the table.
His home is filled with the comforting sound of clocks ticking throughout the day, each one a reflection of the care and attention he pours into the things he loves. And if you listen closely, you can often hear a song by the Eagles or ABBA playing softly in the background, providing the soundtrack to many cherished memories.
A proud Texan through and through, Marco was more than just a father, husband, or uncle; he was a calm and steady rock for his family. He taught us the true meaning of selfless love and embodied Christ-like behavior in his daily life.
Although we are heartbroken by his passing, the memories he gave us and his big bear hugs will forever be a source of comfort. What a privilege it was to know and be loved by Marco Antonio De Luna.
We give thanks to our Lord Jesus Christ for the time He blessed us with Marco.
As the Apostle Paul wrote in 2 Corinthians 5:8: “We are confident, I say, and willing rather to be absent from the body, and to be present with the Lord.”
With the assurance of this promise, we find peace knowing that Marco now rests in the presence of our Lord.
Con profunda tristeza, anunciamos el fallecimiento de Marco Antonio De Luna, quien nació en Saltillo, Coahuila, México, el 28 de diciembre de 1967 y fue llamado a la presencia del Señor el 15 de junio de 2026. Aunque su tiempo con nosotros fue demasiado corto, el impacto que dejó en la vida de quienes lo rodeaban será recordado para siempre.
Marco era todo lo que uno podría desear encontrar en un hombre. Fue un padre amoroso para sus dos hermosos hijos, Kristine De Luna y Marco De Luna, y un esposo devoto para el amor de su vida, Paulina De Luna. Aunque era un hombre de pocas palabras, cuando hablaba, todos escuchaban. Su sonrisa iluminaba cualquier habitación, y su fortaleza serena brindaba consuelo a quienes lo rodeaban.
Era un verdadero hombre de muchos talentos y podía lograr cualquier cosa que se propusiera. Como ingeniero eléctrico y maestro electricista, era admirado por su habilidad, dedicación y extraordinaria ética de trabajo. Tenía una memoria excepcional y podía recordar detalles con una precisión asombrosa.
Marco encontraba alegría en los placeres sencillos de la vida. Le encantaba pescar y podía pasar todo el día junto al agua, esperando pacientemente una picada, incluso si esta nunca llegaba. Era famoso por sus parrilladas, siempre al frente del asador durante reuniones familiares y celebraciones, incluso bajo el intenso calor de los veranos de Houston. Nunca faltaba una hogaza de pan recién horneado, lista para compartir con familiares y amigos alrededor de la mesa.
Su hogar está lleno del reconfortante sonido de los relojes marcando el paso del tiempo, cada uno reflejando el cuidado y la dedicación que pone en todo lo que ama. Y si uno presta atención, puede escuchar una canción de los Eagles o de ABBA sonando suavemente de fondo, acompañando muchos de los recuerdos más preciados de su familia.
Texano orgulloso de corazón, Marco fue mucho más que un padre, esposo o tío; fue una roca firme y serena para toda la familia. Nos enseñó el verdadero significado del amor desinteresado y fue el ejemplo vivo de una conducta semejante a la de Cristo.
Aunque nuestros corazones están llenos de dolor por su partida, los recuerdos que nos dejó y sus grandes abrazos de oso serán siempre nuestro consuelo. Qué privilegio fue haber sido amados por Marco Antonio De Luna.
Damos gracias a nuestro Señor Jesucristo por el tiempo que nos permitió compartir con él. Y como escribió el apóstol Pablo en 2 Corintios 5:8:
“Pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.”
Con la certeza de esta promesa, encontramos paz sabiendo que Marco descansa ahora en la presencia de nuestro Señor.
SHARE OBITUARYSHARE
v.1.18.0