

Jorge L. Jones Gutiérrez, de 72 años, nacido en Guantánamo, Cuba, y conocido con cariño por todos como "Filín", "El Puro” o "El Muchachón", falleció en paz el 1 de julio de 2026, rodeado del inmenso amor de su esposa, hija, hijo y su nieta Rachel.
Jorge nació el 10 de octubre de 1953, siendo el primero de tres hijos de Holbrok Jones y Alba Hortencia Gutiérrez de Jones. Desde muy joven entendió que su misión era enseñar. Se graduó del Instituto Pedagógico de Guantánamo, donde obtuvo una maestría en Educación Física, profesión que ejerció con orgullo, dedicación y vocación durante más de veintiocho años. Jorge también asistió a numerosos Juegos Panamericanos de atletismo.
En mayo de 1980 unió su vida a la del amor de su vida, Tomasa Auty-Benítez. Durante 46 años de matrimonio caminaron de la mano, compartiendo alegrías, desafíos y una vida llena de amor, música, reuniones familiares, tradiciones y memorias que hoy permanecen imborrables. A los diez años de casados, Tomasa y Jorge tuvieron a su primera hija, Lissette Jones, la única hija dentro del matrimonio, única hembra de tres hermanos por parte de padre y de dos por parte de madre. Lissette es esa niña que Jorge tanto anheló. Jorge también crió a Luis Cintra desde que tenía 2 años, hijo primogénito de Tomasa.
En el año 2003 emprendió uno de los mayores actos de amor que puede hacer un padre de familia: dejar atrás su tierra para comenzar de nuevo en los Estados Unidos junto a su hija Lissette, dejando atrás a Tomasa y a Luis, con la esperanza de construir un mejor futuro para quienes más amaba. Un año después, volvió a reunir a su familia cuando Tomasa y Luis llegaron a los Estados Unidos.
Fue un esposo amoroso, un padre ejemplar y un abuelo extraordinario. Le sobreviven su amada esposa de 46 años de casados, Tomasa Auty-Benítez; sus hijos, Lissette, Luis, Orlys y Jorge Jr; sus queridos nietos, Jayden, Jayleen, Rachel, Denisse María —a quien siempre llamaba cariñosamente por su segundo nombre, "María"—, Denzel, Jessica y Jennifer; sus bisnietos, Osmel y Otsel; sus hermanas, Elidis y Lissette; además de numerosos sobrinos, sobrinas, familiares y amigos que hoy lloran su partida, pero celebran el privilegio de haber compartido la vida con él.
Jorge no solo fue un gran padre para sus hijos; también fue un verdadero padre y abuelo para sus nietos Jayden y Jayleen. Desde el día en que nacieron estuvo presente en cada etapa de sus vidas, acompañándolos con un amor incondicional que nunca conoció límites. En los últimos años repetía con una sonrisa una frase que Jayden jamás olvidará: "El deportista también debe descansar." Era su manera de recordarle que el esfuerzo siempre debe ir acompañado del cuidado de uno mismo. Cada uno de sus nietos guarda un recuerdo único de su abuelo, porque Jorge tenía el maravilloso don de hacer sentir especial a cada persona que amaba. Su amor nunca hizo diferencias; alcanzó a todos por igual.
Jorge fue un hombre que encontró la felicidad en las cosas sencillas. A diario solía colar su café negro en las tardes, “el café de las 5pm”, y tomárselo junto a su amada esposa Tomasa y en ocasiones con su nieta Rachel. A él le gustaba que le dijeran cómo le quedaba el café. Y les decía “Está bueno el negro”. Disfrutaba lavar su carro hasta dejarlo impecable, asegurarse de que no le faltara gasolina, salir a comprar pescado y alimento para sus peces, caminar junto a su inseparable perro Happy y, al llegar el sábado, relajarse con una cerveza o un buen trago de ron, sus chicharrones, su música y compartirlo rodeado de familiares y amigos. Eran momentos simples, pero para él representaban la verdadera riqueza de la vida.
Quienes lo conocieron jamás olvidarán su elegancia. Siempre impecablemente vestido, perfumado y con sus prendas, irradiaba una presencia que reflejaba el orgullo con el que vivía. Pero más allá de su apariencia, quienes lo amaron recordarán su nobleza, su generosidad silenciosa, su sentido del humor y esa capacidad única de estar presente cuando alguien lo necesitaba, sin esperar nada a cambio.
Hoy sentimos el inmenso vacío que deja su ausencia, pero también la profunda gratitud de haber tenido el privilegio de llamarlo esposo, papá o papi, abuelo, hermano, tío y amigo. Las personas verdaderamente extraordinarias nunca desaparecen por completo. Permanecen en las enseñanzas que dejaron, en las tradiciones que construyeron, en las canciones que disfrutaban, en las historias que contamos una y otra vez y, sobre todo, en el amor que sembraron en quienes tuvieron la fortuna de conocerlos.
Cada vez que escuchemos una salsa, veamos un carro impecablemente limpio, compartamos un almuerzo en familia o levantemos una copa un sábado, una parte de él volverá a estar con nosotros.
Gracias por enseñarnos que la verdadera grandeza está en la humildad, que la familia siempre es el hogar más importante y que el amor se demuestra con la presencia, el ejemplo y los pequeños gestos de cada día.
Hoy no te decimos adiós.
Solo te decimos hasta luego.
Porque mientras vivas en nuestros recuerdos, en nuestras conversaciones y en el amor que nos dejaste, nunca te habrás ido del todo.
Vuela alto, Filín o Puro.
Descansa en paz hasta que Dios permita que volvamos a encontrarnos.
Te llevaremos siempre en el alma, te amaremos toda la vida y te extrañaremos cada día. Tu legado vivirá para siempre en nuestra familia. Nunca serás olvidado.
Visitation will be held at KROWICKI MCCRACKEN FUNERAL HOME, 2124 East Saint George Ave, Linden, NJ 07036, US, on July 13, 2026, from 5:00 pm to 9:00 pm.
A Prayer Service will take place at KROWICKI MCCRACKEN FUNERAL HOME, 2124 East Saint George Ave, Linden, NJ 07036, US, on July 13, 2026, from 6:30 pm to 7:00 pm. A private cremation will follow.
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v.1.18.0