Águeda fue precedida en muerte por su amado esposo, Miguel Medina Cervantes, con quien compartió una vida llena de amor, esfuerzo y dedicación a la familia. Le sobreviven sus hijos: Miguel, Reynaldo, Rosa, Elsa, Ángela, Catalina, Esidora, Humberto y Susana Medina, quienes la recordarán con cariño y gratitud por todo lo que les enseñó.
También deja tras de sí a numerosos nietos, bisnietos, familiares y amigos que fueron testigos de su amor, humildad y alegría de vivir.
Águeda disfrutaba de las cosas simples de la vida. Le encantaban sus boletos de lotería instantánea, jugar a la lotería con su familia, cocinar con amor para todos y compartir risas a través de sus chistes. Su dedicación incondicional a su familia fue el centro de su vida, y su presencia siempre fue sinónimo de calidez y unión.
Su partida deja un gran vacío en nuestros corazones, pero su memoria vivirá por siempre en cada historia contada, en cada platillo preparado con amor y en cada sonrisa que nos recuerde su espíritu alegre.
Águeda Medina será profundamente extrañada.