Gabriela deja un legado de amor y generosidad. Siempre fue una persona entregada a su familia, dispuesta a dar de sí misma sin reservas. Su personalidad alegre y muy extrovertida iluminaba cualquier lugar al que llegaba, y su presencia dejaba una huella imborrable en quienes tuvieron el privilegio de conocerla.
Le sobreviven sus hermanos Rogelio Castañeda, Fátima Castañeda, Paulina Castañeda Covarrubias, así como su querido novio Adonay González, quienes la llevarán siempre en el corazón.
Gabriela será profundamente extrañada por su familia y amigos, pero su amor, su risa y su espíritu generoso vivirán por siempre en los recuerdos de todos los que la amaron.