Gilberto se reúne en el descanso eterno con su amada esposa Irma López, le sobrevive sus queridos hijos Gilbert, Sandra y Cynthia Valdez, y siete nietos.
Gilberto fue un hombre de gran corazón y carácter. Un esposo, padre, abuelo y amigo maravilloso, que siempre dio lo mejor de sí para su familia y para quienes lo rodeaban. Era conocido por su enorme orgullo y dedicación, especialmente por el hogar que con tanto esmero cuidó y mantuvo para su familia, asegurándose siempre de que estuviera limpio, con el jardín atendido y cualquier reparación necesaria hecha a tiempo.
Fue un fiel y apasionado aficionado de los Dodgers, amante de la música rock clásico, y disfrutaba profundamente compartir momentos sencillos pero valiosos, como ver películas junto a sus nietos. Amaba el mar y los viajes, teniendo un cariño especial por Guayabitos, Nayarit, así como por San Felipe, lugares donde encontraba paz y alegría.
Gilberto fue un hombre generoso, que dio de sí mismo sin esperar nada a cambio. Su amor, su ejemplo y su presencia dejarán una huella imborrable en todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo.
Será profundamente extrañado y siempre recordado con amor.