Jaime fue un hombre lleno de vida, conocido por su gran corazón y su amor incondicional por la familia y los amigos. Le apasionaban los deportes; era un fiel seguidor de los Dodgers y disfrutaba enormemente ver partidos de fútbol. Amaba viajar a Guatemala, donde encontraba alegría al compartir momentos especiales con sus seres queridos y amistades.
Fue un hombre profundamente familiar, siempre dispuesto a ayudar y a darlo todo por quienes lo rodeaban. Su generosidad, lealtad y cariño dejaron una huella imborrable en todos los que tuvieron el privilegio de conocerlo.
Le sobreviven sus hijas Ruby García Martínez y Karina García Martínez, así como su compañera de vida, María Martínez.
Jaime Leonel García será recordado con amor y gratitud, y su ausencia será profundamente sentida por su familia y amigos. Su memoria vivirá por siempre en nuestros corazones.