Orestes deja atrás a su amada esposa Dolores, (Lola), con quien compartió 52 años de un matrimonio lleno de amor y compromiso. También le sobreviven su querido hijo Yobani y sus adorados nietos Andrew y Alyssa.
Orestes fue un hombre de corazón generoso, siempre dispuesto a ayudar a los demás con su tiempo y todo lo que estuviera a su alcance. Su amor por su familia era incondicional y su dedicación a su esposa, hijo y nietos era profunda e inmensurable.
En vida, Orestes disfruto de muchas pasiones: La pesca, viajar, bailar jugar Domino, y poker. Ademas, fue aficionado de los Lakers y los Dodgers.
Orestes será profundamente extrañado por sus amigos, familiares y todos aquellos que tuvieron el privilegio de conocer su amabilidad, su calidez y su generosidad. Su legado de amor y bondad perdurará por siempre.
Descanse en paz.