Rafael fue el amado esposo de María Elena Covarrubias, con quien compartió 44 años de matrimonio, y un padre y abuelo profundamente dedicado. Le sobreviven su esposa, sus queridos hijos Aldo Covarrubias, Diana Covarrubias, Perla Covarrubias e Iván Jesús Covarrubias, así como dos nietos que fueron una gran alegría en su vida.
Rafael disfrutaba de las cosas sencillas que llenaban su corazón: pasar tiempo en los swap meets locales, caminar cada mañana hasta la panadería del vecindario, saborear la birria del restaurante cercano y disfrutar de sus queridas gorditas de horno. Amaba la música y atesoraba cada oportunidad de viajar a su tierra natal, su amado Jalisco, México.
Fue un hombre devoto, un esposo amoroso, un padre ejemplar y un abuelo orgulloso. Su presencia, su cariño y sus recuerdos vivirán por siempre en quienes tuvieron el privilegio de conocerlo.
Rafael Covarrubias será profundamente extrañado por su familia y amigos, y recordado con amor eterno.