Rosa fue una mujer alegre, cariñosa y llena de vida. Su energía y espíritu contagioso dejaban una huella imborrable en todos los que la conocieron. Amante de la música, el baile y la buena cocina, Rosa disfrutaba cada momento de la vida con una sonrisa en el rostro. También era conocida por su gusto por los boletos de lotería instantánea, siempre con la esperanza y emoción de ganar.
De fe inquebrantable, Rosa fue una católica devota. Rezaba su rosario todos los días y asistía a misa con gran dedicación. Su espiritualidad era una parte central de su vida, y la compartía con quienes la rodeaban.
Le sobreviven sus queridos hijos: Luis Manuel González, Ney Esaú González y Elizabeth García, así como cinco nietos a quienes amó profundamente. También deja a sus hermanos y hermanas: Irene, Justina, Jaime y Nicolás.
Fue una buena madre, una amiga leal, y una presencia constante de amor y calidez. Siempre a su lado estuvo su fiel compañero, su perrito Scrappy, quien la acompañó en cada paso de su camino.
Rosa González Campos deja un legado de amor, alegría y fe. Su partida deja un vacío imposible de llenar, pero su memoria vivirá por siempre en los corazones de quienes la amaron.
Descanse en paz.