

Armando fue un hombre de corazón noble y generoso. Su bondad se hacía presente tanto con su familia y seres queridos como con las personas que encontraba en su camino. Tenía una manera sincera de relacionarse con los demás y un espíritu amable que dejaba huella en quienes tuvieron la oportunidad de conocerlo.
El arte fue una parte importante de su vida. Armando poseía un talento excepcional y una creatividad que se reflejaba en cada una de sus obras. Su habilidad artística era un don que quienes lo conocían admiraban profundamente. Las obras que dejó serán también una manera de recordarlo y de conservar viva una parte de él.
Quienes lo conocieron recordarán también su gran sentido del humor. Armando disfrutaba hacer reír a los demás y siempre encontraba la manera de traer alegría a quienes lo rodeaban. Sus bromas, sus ocurrencias y su capacidad de provocar una sonrisa serán recuerdos que su familia conservará con especial cariño.
Su fe en Dios ocupó un lugar importante en su vida. A lo largo de su camino enfrentó luchas y momentos difíciles, pero estos nunca definieron la totalidad de quien fue. Quienes verdaderamente lo conocieron sabían que, detrás de todo, había un hombre de buen corazón, con fe, sensibilidad y un profundo amor por los suyos.
Su familia fue una parte fundamental de su vida. Le sobreviven su amada esposa, Daisy; sus seis hijas, Abigail, Saraí, Ximenitzel , Lluviareli, Valentina y Jerusalem; y su hijo, Armando. Asimismo, deja a sus queridos padres, Martha y Pablo; sus hermanas, Areli, Itzel y Geny Gutierrez; y sus hermanos, Isaac y Polo Valencia, además de familiares y seres queridos que siempre llevarán su recuerdo en el corazón.
Le precedieron en la muerte sus queridos abuelos, Elvira Valencia, Ángel Valencia, Genara Ramos y Florentino Gutiérrez, así como su hermana, Selene Valencia, cuyos recuerdos permanecen unidos al de su familia.
Hoy su familia lo despide con profundo dolor, pero también con gratitud por los años compartidos, por su talento, por las risas que regaló, por su bondad y por todos aquellos momentos que permanecerán para siempre en sus corazones.
Armando será recordado por el hombre que fue: un hombre de fe, de corazón noble, lleno de creatividad y con un sentido del humor que llevaba alegría a quienes estaban a su alrededor. Su presencia, su risa y su manera de ser dejarán una profunda ausencia, pero también recuerdos que su familia atesorará por siempre.
Confiamos en la misericordia y el amor de Dios, y encontramos consuelo en nuestra fe al encomendarlo en Sus manos.
“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.”
Mateo 5:8
Que descanse en paz, Armando. Su memoria permanecerá siempre viva en los corazones de quienes tuvieron la dicha de conocerlo y amarlo.
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v.1.18.0