

“Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” — Juan 11:25
Eliseo Rodriguez Cuevas, de 83 años, partió de este mundo el 14 de septiembre de 2026, dejando atrás una vida llena de trabajo, sacrificio, amor y momentos que permanecerán para siempre en el corazón de quienes tuvieron la bendición de conocerlo.
Nació el 1 de diciembre de 1942 en Chavinda, Michoacán, México. A los 38 años, con valentía y esperanza, emprendió un nuevo capítulo de su vida al mudarse a California. Allí trabajó arduamente, principalmente en el campo y en granjas lecheras, enfrentando las dificultades de una nueva tierra y construyendo, poco a poco, un hogar y un futuro para su familia.
Eliseo conoció el significado del sacrificio. Su vida no siempre fue fácil, pero siguió adelante. Trabajó con sus manos, cuidó de los suyos y encontró dignidad en proveer para su familia. Su historia es la de un hombre que, con perseverancia y fe, hizo lo mejor que pudo con cada día que Dios le permitió vivir.
Fue el hijo mayor de Aurelio y Maria Rodriguez, y uno de ocho hermanos. Hoy descansa junto a sus padres y a sus seres queridos que partieron antes que él, confiando en la promesa de Dios de que la muerte no tiene la última palabra.
Durante 54 años de matrimonio, Eliseo compartió su vida con su amada esposa, Ernestina Rodriguez. Juntos caminaron por los años buenos y los difíciles, construyendo una familia y compartiendo innumerables recuerdos. Su amor y compañía fueron parte fundamental de la vida de Eliseo.
Deja atrás a su hijo, Christian Rodriguez, Jessica su nuera y a cinco nietos, Jade Rodriguez, Angelic Dutra, Elias Rodriguez, Cristian Rodriguez y Bella Rodriguez; y a su bisnieto, Silas Eliseo Montiel.
Para su familia, Eliseo no fue solamente esposo, padre, abuelo y bisabuelo. Fue parte de la historia de cada uno de ellos. Fue una presencia que estuvo allí durante muchos años, dejando recuerdos que ahora serán tesoros.
Le gustaba disfrutar de las cosas sencillas de la vida. Encontraba alegría en visitar el casino, pescar, cuidar su jardín y atender sus plantas. Disfrutaba el fútbol y amaba la cacería. Eran actividades que formaban parte de su manera de disfrutar la vida y de crear recuerdos.
Pero por encima de todas estas cosas, Eliseo dejó algo mucho más importante: el ejemplo de una vida trabajadora y dedicada a su familia.
Durante los últimos nueve años de su vida, Eliseo fue miembro de New Apostolic Christian Church, donde encontró comunión, oración y fortaleza en su fe. Allí pudo profundizar su relación con Dios y abrazar la esperanza cristiana que acompaña al creyente aun en los momentos más difíciles.
Hoy, aunque nuestros corazones estén llenos de tristeza, nuestra fe nos recuerda que la separación no es para siempre.
La Biblia nos dice:
“Bienaventurados los muertos que mueren en el Señor.” — Apocalipsis 14:13
Por eso, mientras lloramos la ausencia de Eliseo, también damos gracias a Dios por los 83 años de vida que le concedió, por los 54 años que compartió con Ernestina, por su hijo, sus nietos y su bisnieto, y por cada recuerdo que ahora vive en el corazón de su familia.
Habrá momentos en que su ausencia se sentirá profundamente: en una conversación, en una reunión familiar, en una visita al jardín, en una historia que alguien recuerde o simplemente en ese silencio que queda cuando alguien que amamos ya no está físicamente con nosotros.
Pero el amor que Eliseo dejó no desaparece con su muerte.
Su vida continúa en las historias que su familia contará, en las enseñanzas que dejó, en los recuerdos que permanecerán y, sobre todo, en la esperanza que tenemos en Jesucristo.
Hoy lo despedimos con lágrimas, pero no sin esperanza.
Confiamos en las promesas de Dios y esperamos el día en que, por Su gracia, podamos volver a encontrarnos.
“Y Dios enjugará toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor.” — Apocalipsis 21:4
Que el Señor reciba a Eliseo en Su paz y que su familia encuentre fortaleza en los brazos de Dios durante estos días de dolor.
Que Dios sostenga especialmente a Ernestina, a Christian, a sus nietos y a su bisnieto.
Y que cada lágrima derramada por Eliseo, sea también un reflejo del amor que su familia le tuvo.
Descansa en la paz del Señor, Eliseo.
Tu camino en esta tierra ha terminado, pero tu historia no será olvidada.
Hasta que volvamos a encontrarnos.
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Servicio de oración y despedida
Stratford Evans Merced Funeral Home
1490 B Street
Merced, CA 95341
30 de septiembre de 2026
11:00 a.m. – 2:00 p.m.
Familia y amigos están cordialmente invitados a reunirse para orar, recordar y honrar la vida de Eliseo.
Que podamos acompañarnos unos a otros en este momento de dolor y encontrar juntos el consuelo que solamente Dios puede dar.
“El Señor es mi pastor; nada me faltará.” — Salmo 23:1
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v.1.18.0