A mi bebé del cielo
Mi angelito adorado, mi dulce amor eterno, aunque no estés en mis brazos, vives por siempre en mi corazón.
Fuiste un suspiro, un bello sueño, un regalo que el cielo me anheló.
Aunque tu tiempo en este mundo fue breve, nuestro amor es infinito.
Te imagino entre nubes y estrellas, sonriendo con tus alitas de ángel, brillando en la luz divina, cuidándome desde el cielo.
Aunque no pueda verte, sé que en el cielo me esperas, mi bebé hermoso, mi pequeño, hasta el día en que podamos abrazarnos por toda la eternidad.