

Conoció al amor de su vida, Bertica, cuando cursaba los estudios de bachiller en el Instituto de la Víbora y juntos crearon un matrimonio ejemplar.
En su juventud descubrió el baloncesto, comenzando una talentosa carrera sobre las tablas, jugando para los equipos de la Escuela Marista, el Instituto de la Víbora y el Cubanaleco. Su destacado récord lo llevó a varios campeonatos mundiales, incluyendo a las Olimpiadas de 1952 en Finlandia, a los Juegos Panamericanos del 1953 en México y 1959 en Chicago, donde Cuba ganó la medalla de bronce. Su carrera deportiva fue reconocida en el Exilio por el Salón de la Fama del Deporte Cubano, por la Asociación de Antiguos Alumnos Maristas y por la Fraternidad de Profesores del Instituto de la Víbora.
Felipe emigró con su familia a los Estados Unidos, donde ejerció como ingeniero en las industrias de construcción y agricultura, expandiendo décadas de trabajo donde también aportó valiosos éxitos y creó fuertes lazos de amistad.
Fue un hombre generoso, fiel a sus ideales y convicciones. Lo sobreviven su querida esposa, sus hijos Zuleika y Felipe, sus nietos Virginia y Felipe Miguel, su cuñada Miriam y familiares y amistades a quienes él siempre apreció.
Los servicios funerarios serán llevados el lunes, Agosto 4, a las 6:00 pm en Caballero Rivero Westchester. La misa por el eterno descanso de Felipe será ofrecida en la iglesia de Nuestra Señora de la Divina Providencia a las 11:00 am el martes, Agosto 5, seguido por el entierro en Miami Memorial Park.
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