

María Luisa Alomá, conocida cariñosamente como “Luisita”, falleció pacíficamente el 24 de julio de 2025, a la edad de 97 años. Nacida en Cruces, Cienfuegos, Cuba, el 24 de enero de 1928, Luisita vivió una vida marcada no solo por el amor, la fortaleza y la compasión, sino también por una profunda lucha, enfrentada siempre con dignidad, valentía y mucha fe.
Luisita se crio con valores de humildad y profunda devoción a la familia. En su vida no faltaron dificultades. La separación de su patria y su familia en Cuba, la enfermedad de su esposo y el sacrificio personal; experiencias que la moldearon como una mujer de extraordinaria resiliencia. Ante las pruebas de la vida, siempre respondió con gracia, bondad, felicidad, alegría y un espíritu inquebrantable.
Luisita fue más que una esposa devota, hija, hermana, tía, tía-abuela y amiga; también fue una abuelita. Conocida cariñosamente como “Agüisa”, cuidó con cariño a muchos niños a lo largo de los años. Su papel en la vida de estos niños les brindó alegría, estabilidad y apoyo a sus familias. Su calidez y sonrisa perdura en los corazones de todos quienes la quisieron.
Le precedió en la muerte su amado esposo, Gustavo, con quien compartió muchos años de amor. Aunque no tuvieron hijos, Luisita tuvo muchas personas que la quisieron y velaban por ella.
A Luisita le sobreviven sus hermanos y familiares en Cuba, y su familia en Estados Unidos: su sobrina y sobrinos, sus nietos, amigos cercanos y sus hijos, ya adultos, que aún la recuerdan como una abuela y un ejemplo a seguir.
La vida de Luisita fue un testimonio de perseverancia, amor incondicional y la belleza de un alma generosa. Ella deja atrás un mundo mejor por haberla conocido, un mundo que la recordará no solo por los años que vivió, sino por el amor y la alegría que nos brindaba a diario.
Su luz brillará por siempre. Que en paz descanse.
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