Jose Rolando fue un hombre trabajador, querido y respetado por todos los que tuvieron el honor de conocerlo. Fue un esposo y padre dedicado que se sentía profundamente orgulloso de su familia y siempre se aseguraba de que quienes lo rodeaban supieran que eran amados. Durante 48 años, compartió una vida maravillosa con su amada esposa, San Juanita del Carmen Gonzalez. Juntos formaron una familia llena de amor, recuerdos y toda una vida de momentos compartidos.
Era un hombre siempre dispuesto a ayudar a los demás. Sin importar la situación, se podía contar con Jose Rolando para recibir una mano amiga, una palabra de aliento o un consejo que siempre parecía llegar en el momento justo. Mantenía una actitud positiva ante la vida y animaba a quienes lo rodeaban a mantenerse fuertes y a nunca rendirse. Su fortaleza y sabiduría hicieron que muchos acudieran a él, y sus palabras seguirán guiando a sus seres queridos en los años venideros.
Le recuerdan con cariño su esposa durante 48 años, San Juanita del Carmen Gonzalez; sus hijos, Jose Rolando Gonzalez Jr., Hipolito Gonzalez (Sara), Zuliana Guerra (Steven Michael) y Natalie del Carmen Martinez (Heriberto); y sus nietos, Jose Rolando III (Bethany), Alessandra Sarai, Hipolito Sebastian, Aubriana Mia, Camila Jimena, Luis Heriberto y Catalina del Carmen.
También le sobreviven sus hermanos, Roman, Maria de Jesus, Rogelio, Maria de Rosario, Rosabel y Renato, así como numerosos familiares y amigos que lo extrañarán profundamente. Le precedieron en la muerte sus padres y su hermano Roel.
Jose Rolando fue además un abuelo maravilloso que valoraba enormemente el tiempo que pasaba con sus nietos. Ellos le brindaban una gran alegría, y él deja en cada uno de ellos recuerdos que llevarán siempre en sus corazones. También fue inventor, reflejo de su mente creativa y de su habilidad natural para encontrar soluciones, reparar cosas y dar vida a sus ideas. A Jose Rolando se le recordará no solo por sus logros, sino por cómo hacía sentir a los demás. Era una persona confiable, alentadora, generosa y fuerte. Brindó a su familia su amor, su sabiduría y su apoyo incondicional. Su presencia reconfortaba a muchos y su ausencia se sentirá profundamente.
Aunque su familia deba despedirse ahora, el amor que él les dio nunca los abandonará. Sus enseñanzas perdurarán a través de sus hijos, sus nietos mantendrán vivo su recuerdo y las muchas vidas que tocó serán para siempre mejores gracias a haber compartido el camino con él.
La vida de Jose Rolando fue un regalo para su familia y para todos los que lo conocieron. Se le extrañará profundamente, se le recordará con cariño y se le guardará siempre en el corazón.