

Amidst the stars, a guiding light, A soul that shone both day and night, Isabella, a name we hold dear, a loving wife and mother, always nearby. Her spirit soared on wings of grace, a smile that lit up every place, in her embrace, we found our home, A haven of love where hearts could roam. A faithful wife, by her husband's side, through life's ebbs and flows, a steadfast guide, their love a beacon, strong and true, a bond that time nor distance could undo. A mother's touch, a soothing balm, in Isabella's arms, we found calm, her children's hearts, forever imprinted, with the lessons of love she so freely rented. With open arms, she lent a hand, a pillar of strength, a rock to stand, through trials faced, her spirit unwavering, a testament to a life worth savoring. In her absence, tears may flow, but in our hearts, her love will grow, for Isabella's legacy will forever shine, a beacon of faith, so divine. As we gather to bid her adieu, let's celebrate the life she knew, in memories shared and stories told, her spirit lives on, a love to unfold. Rest in peace, our dear Isabella, so true, in the arms of angels, among the celestial blue, your love, your light, will never fade, in the tapestry of our lives.
En memoria amorosa de mi esposa Isabella, te extrañaré:
En medio de las estrellas, una luz guía, un alma que brillaba tanto de día como de noche, Isabella, un nombre que apreciamos, una esposa y madre amorosa, siempre cerca. Su espíritu se elevó en alas de gracia, una sonrisa que iluminó cada lugar, en sus abrazos, encontramos nuestro hogar, un refugio de amor donde los corazones podían vagar. Una esposa fiel, al lado de su marido, a través de los flujos y reflujos de la vida, una guía firme, su amor un faro, fuerte y verdadero, un vínculo que el tiempo ni la distancia podrían deshacer. El toque de una madre, un bálsamo calmante, En los brazos de Isabella, encontramos calma, los corazones de sus hijos, impresos para siempre, con las lecciones de amor que ella alquiló tan libremente. Con los brazos abiertos, echó una mano, un pilar de fortaleza, una roca para estar de pie, a través de las pruebas enfrentadas, su espíritu inquebrantable, un testimonio de una vida digna de saborear. En su ausencia, las lágrimas pueden fluir, pero en nuestros corazones, su amor crecerá, Porque el legado de Isabella brillará para siempre, Un faro de fe, tan divino. Mientras nos reunimos para despedirnos, celebremos la vida que conoció, en recuerdos compartidos e historias contadas, su espíritu sigue vivo, un amor por desplegar. Descansa en paz, nuestra querida Isabel, tan verdadera, En los brazos de los ángeles, entre el azul celestial, tu amor, tu luz, nunca se desvanecerá, En el tapiz de nuestras vidas, un eterno legado.
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v.1.18.0