Con profundo amor y tristeza, sus hijos y nietos despedimos a nuestra querida madre y abuela, quien partió a los 87 años. Fue una mujer excepcional que dedicó su vida por completo a su familia, criando a 11 hijos con un amor inmenso, sacrificio y una fortaleza inquebrantable. Trabajó incansablemente para sacar adelante a su familia, enseñándonos con su ejemplo el verdadero significado del esfuerzo y la perseverancia.
Nos enseñó a ser fuertes y bondadosos, a ayudar siempre a los demás y a no rendirnos ante las dificultades. Fue una mujer conocida y querida por muchos por su gran corazón y su incansable espíritu de trabajo. Nunca tuvo miedo de nada ni de nadie; enfrentó la vida con valentía, dignidad y una fuerza que siempre admiraremos.
Su ausencia deja un vacío imposible de llenar en nuestros corazones, pero su legado vive en cada uno de nosotros. Nos deja el regalo más grande: su ejemplo de resiliencia, trabajo duro, amor y generosidad. Para nosotros, siempre será la persona más fuerte que hemos conocido, y su memoria vivirá eternamente en nuestras vidas.