Reynaldo fue un hombre alegre y lleno de vida, con buen humor y por siempre hacer reir a quienes lo rodeaban. Le gustava cantar, mientras arriava sus vacas y paseava en su macho.
Cuando la medicina deja de buscar una cura... el amor comienza a cuiadar con más fuerza.
Su recuerdo vivira por siempre en el corazón de todos los que tuvieron la dicha de conocerlo.
Descanse en paz.