

Rogelio Hernandez nació en el pueblo de Atemajac Jalisco, y después se mudó a la ciudad de Guadalajara a sus tres años. Después emigro a los Estados Unidos a San José california. Rogelio era el hijo de Guadalupe Frías Madrigal y Filomeno Hernandez Frías.
Rogelio fue un niño muy estudioso sacaba buenas calificaciones y asi se graduo de la primaria Clementina del Llano y continuo la secundaria número 8 para varones en Guadalajara. Después de mudarse a San José California termino el octavo grado de middleschool en la escuela de adultos en mayo de 1979.
Desde temprana edad Rogelio mostro curiosidad por la tecnología y la música coleccionando discos de acetato y siendo el DJ de las fiestas. Aprendió a transferir música en casetes.
Toda esa curiosidad y pasión lo llevo a completar una carrera técnica en The Teller training Institute en 1984. Recibiendo también ese mismo año un certificado de issuing and cashing united states savings bonds. Su preparación y estudios le permitieron trabajar en diferentes empresas como técnico reparador y asambleísta.
En 1989 Rogelio se casó con Modesta Sánchez un 15 de octubre en la ciudad de Tijuana, Juntos iniciaron una familia llena de amor y alegría criando a sus 3 hijas; Cristina, Cinthia y Karla Hernandez. El encontró alegría en verlas crecer, lidiar con sus travesuras y más tarde alcanzar sus metas.
Rogelio también conocido como Roger fue bautizado en la iglesia adventista en 1993 donde sirvió muchos años como maestro y director de Escuela sabática o director de Mayordomía. Al mudarse de regreso a los estados unidos confirmo su membresía en la iglesia Adventista de San Ysidro donde fue aceptado por profesión de fe en 2011.
Su deseo de servir lo llevo a ministrar como diacono y donde más tarde se recibió como diacono ordenado en el 2023. Su dedicación a su fe y su iglesia fue profunda sirviendo con amabilidad y sinceridad. Fue conocido por todos los que lo rodeaban por su alegre sonrisa y carácter amigable. Encontraba felicidad en las cosas sencillas. Amaba salir y viajar, aunque también le gustaba comer y disfrutar de cada bocado. Él era feliz comiendo menudo o lumpias, o comida china.
Solía poner su música a todo volumen contagiando a sus vecinos con su alegría. De vez en cuando escuchaba canciones de antaño, o mariachi, pero el sábado sin faltar escuchaba música cristiana en especial de Marcela Gandara. Rogelio trataba a todos los que conocía con respeto y compasión dejando una impresión cálida en todos aquellos que lo rodeaban.
A Rogelio le sobrevive su madre Guadalupe Frías, su esposa Modesta Sánchez. Sus hijas Cristina, Cinthia y Karla. Sus hermanos Rebeca y Adolfo Hernández. Su cuñada Cinthia Hernandez y sus más queridos sobrinos Gloria y Joaquin Hernández.
Rogelio enfrento muchos desafíos en especial físicos. En ocasiones se desanimaba o sentía miedo, pero aun así mantenía su fe firme en Dios que todo lo puede. Eso lo llevo a tener una actitud positiva y encontrar alegría en su día a día.
Lo extrañaremos de aquí hasta que lo volvamos a ver en un mundo donde podrá caminar y correr como siempre quiso
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