Entregaste tu vida para que otros pudieran vivir.
Aguantaste el dolor físico y el abandono espiritual.
Pero, te alegraste por poder unir tus sufrimientos a los de nuestro Salvador Jesús ,
y así compartiste en la redención del mundo .
Ahora te pedimos que intercedas con nuestro hermano,
Jesucristo, para que nosotros también podamos ser fieles en nuestros sufrimientos.
Ayúdanos a confiar en Dios y poner nuestras vidas en sus manos.
Amén.