

Rosa was born April 28, 1954, to parents Lorenzo Velo and Martha Nunez. Rosa was born in Chihuahua Mexico. Rosa was brought to California in 1969 and went to El Sereno Middle School and graduated from Wilson High School in El Sereno Ca. Rosa took some college courses at ELAC and MT. SAC. Rosa is 1 of 10 siblings. Rosa left for heaven on 4/13/2026 to meet up with her parents Lorenzo and Martha, her brother Lenchito, Chepe, and her two sisters Delia and Elena and her nephew Victor and niece little Letty. Rosa left behind her daughter Vero, her husband Juan and her 5 siblings: Lupe, Moni, Nina, Esti, and Letty. Rosa was very loved and cherished by her family and friends.
Rosa is a daughter of the MOST HIGH our Lord and Savior Jesus Christ. Her FAITH was very important to her. At night Rosa always made sure she had her BIBLE close to her and of course she read scripture and prayed daily. Rosa would fall asleep listening to worship music or Alabanzas.
Rosa loved travel, concerts, loved interior design, plants, casinos, lottery tickets and shopping. Rosa had the privilege to retire from LA county, then worked for fun and then lived in Mexico City. Rosa then returned to her home town Ontario Ca as she was diagnosed with terminal cancer. Rosa lived exactly 6 months from when she was diagnosed with pancreatic cancer metastasis to the liver. During this time Rosa did not lose her FAITH she continued to grow closer to the LORD and Rosa in her battle with cancer became a warrior. As death was nearing for Rosa she was no longer able to speak nor eat or drink. However 24 hours before Rosa died her last words were “El senor me ama” (The Lord Loves me).
Rosita, una mujer que amó profundamente la vida y que dejó una huella imborrable en todos los que tuvimos la bendición de conocerla. Fue una mujer ejemplar, llena de fuerza, fortaleza y una fe sincera que la sostuvo incluso en los momentos más difíciles.
Rosita enfrentó su enfermedad con valentía y dignidad. El cáncer fue parte de su camino, pero nunca definió quién era. Su vida estuvo marcada por el amor, la alegría, la entrega y la confianza en Dios. Amaba la vida en los pequeños detalles, en la familia, en las risas compartidas y en los gestos sencillos que nacen del corazón.
Vivió con el alma abierta y el corazón generoso. Sus días estuvieron llenos de momentos significativos, de palabras que reconfortaban y de un amor que siempre daba más de lo que pedía. Fue una presencia firme y amorosa, un ejemplo silencioso de fe, esperanza y perseverancia.
Aunque hoy su ausencia duele, creemos con fe que Rosita no se ha ido del todo. Vive en nuestros recuerdos, en cada oración, en la unión de la familia y en el amor que seguimos compartiendo. Su legado permanece en la fortaleza que nos inspira y en la paz que nos invita a conservar.
Rosita deseaba ver a los suyos en paz, confiados en Dios y abrazando la vida con esperanza, tal como ella lo hizo. Su mayor deseo fue que el amor continuara siendo el lazo que nos mantenga unidos.
Hoy la encomendamos con amor y gratitud. Rosita descansa en los brazos del Padre, envuelta en Su infinita misericordia. Su alma vive en la luz de Cristo, acompañada por la Virgen María y los santos. No es un adiós definitivo, sino un hasta luego, con la esperanza firme de la vida eterna y del reencuentro prometido por Dios.
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v.1.18.0