Graciela fue una persona muy querida, conocida por su generosidad, su naturaleza gentil y su bondad de corazón. Su vida fue un ejemplo de amor y dedicación hacia su familia y amigos.
Le sobreviven su esposo, Luis Antonio Diaz Moz, su hija, Jacqueline Andrea Diaz, y su hijo, Saul Eduardo Acevedo.
Graciela siempre será recordada con cariño y admiración por todos aquellos que tuvieron la fortuna de conocerla. Su legado de amor y amabilidad perdurará en los corazones de quienes la amaron.