Con profundo respeto, se honra su vida y la huella que dejó en quienes la conocieron. A lo largo de su camino, Irma se distinguió por una fortaleza serena y constante, enfrentando las etapas de la vida con entereza. Fue una mujer que se luchaba para proporcionar as su familia, dando cada esfuerzo con generosidad y un sentido firme de responsabilidad. En su trato, también supo abrir espacio para la alegría: su humor, oportuno y cálido, acompañó momentos cotidianos y alivió cargas cuando más se necesitaba. Y, con un espíritu aventurero, miró hacia adelante con disposición a seguir, a intentar, a no rendirse.
Le sobreviven su hijo, Saul Delgado; sus 3 hijas, Maritza Lujano, Adriana Gonzalez, Marcia Perez; y su yerno, Cesar Perez.
Su memoria permanecerá con gratitud y respeto en el corazón de su familia y de todos quienes compartieron con ella la vida.