Cuando Dios llama a niños pequeños para morar con el en cielo, a veces dudamos de su sabiduría y amor, pues ningún dolor se compara con el de la perdida de un niño. Quien hace tanto para hacer de nuestro mundo uno maravilloso y ligero; quizás se canse de llamar al envejecido a su aposento, y recoge un capullo de rosa antes de que llegue a su madurez. Dios sabe cuanto los necesitamos, y se lleva solamente a algunos para embellecer los campos de los cielos. Es difícil creer esto, pero debemos intentarlo de alguna manera. La palabra mas triste que el hombre conocerá será por siempre “Adiós”. Así es que cuando un niño pequeño marche, nosotros que quedamos atrás, debemos darnos cuenta de Que Dios ama a los niños, “Ángeles son difíciles de Encontrar.”