Nuestra Madre fue el pilar y la luz de nuestra familia. Siempre nos enseñó con su ejemplo lo que significa amar sin condiciones, y mantener la fe en todo momento. Sus abrazos, sus palabras de aliento y su risa quedarán grabados para siempre en nuestros corazones.
Nos deja un legado de amor, de unión y de recuerdos hermosos que nunca se borrarán. Extrañaremos sus historias, sus consejos y sobre todo la manera en que hacía sentir a cada uno de nosotros especial y querido.
Le sobreviven sus hijos, nietos y bisnietos, quienes la recordaremos siempre con cariño eterno. Aunque su partida nos duele, sabemos que ahora descansa en paz y que desde el cielo nos seguirá cuidando.
“Tu amor será nuestra herencia más grande. Siempre vivirás en nosotros.”