

¿Qué se puede decir de un hombre para quien la palabra “familia” iba más allá de la sangre? ¿Cómo se puede honrar la memoria de alguien que realmente comprendió lo que es amar al prójimo antes que a si mismo?
No bastaría relatar las muchas historias que nos contó, una y otra vez, ni reinventar su vida, de la misma forma que el reinventaba los personajes de esas mismas historias. Sería imposible decir quien fue Andrés Ruiz, quien fue “papi”, quien fue “abuelo”.
Su madre siempre le dijo que diera gracias a Dios por cada día que abriera los ojos, por cada amanecer que le regalara, por cada respiro. Nunca imaginó que serían cada una de las vidas que tocó las que darían gracias por ese ser que, durante casi 80 años, dejó una sonrisa en cada persona que lo conoció.
No hay como describir el vacío que dejará su alegría, su sabiduría, su cariño en esta, su familia, la familia de un gran hombre, un gran padre, un gran abuelo.
¿Cómo decir quién era Andrés Ruiz? Él era, simplemente, “El Master".
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v.1.18.0