No podemos controlar el paso
del tiempo; ni podemos controlar
nuestro propio destino, ni el
destino de los que amamos.
Por fe encontraremos consuelo
al saber que a los que hemos
amado en vida siempre estarán
con nosotros mientras vivan en
nuestro corazón y pensamientos,
porque el amor es eterno y jamás
cesará de existir.