Nacida el 20 de mayo de 1940, Cecilia fue una mujer amada y querida por todos los que tuvieron la fortuna de conocerla. Su vida fue un testimonio de bondad y compasión, siempre mostrando una generosidad inigualable hacia los demás.
Cecilia vivió con una paciencia y devoción que tocaron los corazones de quienes la rodeaban. Su legado de amor y dedicación perdurará en la memoria de todos aquellos que la conocieron y amaron.
En este momento de reflexión, recordamos a Cecilia como un faro de luz en nuestras vidas, cuya presencia siempre será extrañada, pero cuyo espíritu vivirá eternamente en nuestros recuerdos.