José Diego se distinguió por su calidad de ser humano, siempre sonriente, ayudando a su prójimo. No sabia decir que no siempre luchó para sacar su familia hacia adelante y lo logro aún teniendo que trabajar hasta el cansancio. Amante de su familia, orgulloso de sus hijos, padre y esposo ejemplar, hijo maravilloso, su vicio era su familia, sus cinco hijos y su esposa. Siempre presente con su mejor sonrisa para ellos. Cooperador y colaborador en las comunidades religiosas a las que perteneció. Lucho día a día hasta el final y estuvo con su amada esposa, su Milly, su nena como el le decía hasta el final. El legado de José permanecerá en nosotros. Sus hijos serán el ejemplo de lo aprendido.
Durante el transcurso de su vida tuvo muchos reconocimientos entre estos en sus años escolares el premio San Juan Bautista otorgado por el Municipio de San Juan a los estudiantes de buen promedio académico y servicio a los demás.