Nacida el 3 de julio de 1931, Luz Enilda vivió una vida plena y significativa en Río Piedras, Puerto Rico. Su existencia fue un poema de bondad y compasión, un reflejo de honestidad y devoción que tocó las vidas de todos los que tuvieron el privilegio de conocerla.
Amable y generosa, Luz Enilda fue una luz brillante en el mundo, siempre paciente y querida por su comunidad. Su naturaleza compasiva y su espíritu generoso la convirtieron en un ser amado por todos.
En estos momentos de reflexión, recordamos a Luz Enilda por su vida llena de amor y su legado de bondad que perdurará en los corazones de quienes la conocieron.