

Un buen día, hace más de 53 años, alzó vuelo de su natal Coruña, provincia de Galicia, un apuesto y fornido joven, con unas pesetas en los bolsillos, que apenas le alcanzaban para emprender aquella aventura fuera de su patria, pero con muchos deseos de conocer lo que encontraría al otro lado del Continente Europeo. Su punto de encuentro sería Nueva York. Traía consigo un puñado de ideas, una gran dosis de entusiasmo, y una valija llena de esperanzas e ilusiones.
Este emprendedor joven, leal a sus raíces españolas, es Manuel Caamaño González, conocido por todos como Don Manolo, y quien fue una de las personas más distinguidas, reconocidas y aplaudidas en el campo de la gastronomía en Puerto Rico e internacionalmente.
Manolo llegó a Nueva York en el 1964, donde trabajó en el Club de Yates más importante de Long Island durante los años que residió en la Gran Manzana. Mientras tanto, en su mente estaba latente el deseo de tener su propio restaurante. Con esa inquietud y confiado en que ese sería su destino, decidió venir a Puerto Rico, a trabajar en el Restaurante El Cid, en el Condado. Un año después, le ofrecieron ser el Jefe de Cocina de Restaurante Torre de la Reina, que iba abrir sus puertas para ese entonces, oferta que aceptó sin titubeos.
Con la misma rapidez en que pasaban los días, así iba tomando fuerza en la mente de Manolo, la ilusión de convertirse en su propio jefe. Su visión era clara. La experiencia adquirida hasta ese momento, era su mejor herramienta para comenzar, alcanzar sus metas y llegar a la cima.
Manolo abrió las puertas del Restaurante La Casona, en el 1971, con mucho esfuerzo y sacrificio, pero satisfecho por lo logrado. Para comenzar lo alquiló, y cinco años más tarde, lo compró y junto a su esposa fue expandiendo el negocio hasta lograr lo que es el Restaurante La Casona actualmente.
Manolo y Myrta han construido sobre una visión y compartido la aventura de la vida durante 47 años. Sin duda, sus esfuerzos y su dedicación después de su larga travesía, nos han permitido saborear esos frutos y disfrutar del éxito alcanzado.
Su esposa Myrta M. Diaz, su hijo Manuel Alejandro Caamaño y su familia lo recordarán por siempre y están muy agradecidos por las muestras de cariño y solidaridad de todos los amigos y clientes que se han desbordado en hermosos mensajes de pésame.
Manuel “Manolo” Caamaño González, un gallego-puertorriqueño, deja un legado que quedará en las páginas de la historia de Puerto Rico, no tan solo como un experto de la cocina “gourmet”, sino como un gran empresario y ser humano. Descansa en paz, querido Manolo.
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