

Su niñez, que fue en el campo, estaba compuesta por asistir a los peones, ir a la escuela, viajar a caballo, visitar a los allegados de la familia y cuidar de los animales. Ella recordaría con nostalgia todo eso porque, a sus nueve años, sus padres y su única hermana repentinamente fallecieron. Desde ese entonces, María sufrió mucho.
Sin embargo, las cosas empezaron a cambiar cuando Lucrecia Salgado Ruiz, a quien todos le llegaron a llama “Mamita Luca”, una mujer soltera de 46 años, le trajo a su hogar y le cuidó como si fuera su propia hija. Después de muchos años de vivir juntas, el 28 de abril de 1972, Lucrecia falleció, lo que ocasionó otra gran tristeza para María. Eso, no obstante, no le impidió seguir adelante luchando por su familia.
María se casó con Carlos Humberto Velasco Hurtado en 1939. Él era un joven de su misma edad que también había sufrido similares circunstancias. Juntos tuvieron dos hijas: Gloria Consuelo y Luisa Marina. Luego, en 1953, después de su divorcio, ella le tuvo a Hernán Rafael, fruto de su relación con Marco Guerra.
Los años pasaron y la familia creció. María fue a quién todos le llamaban, con mucho cariño, “Marujita”. A ella siempre le gustaron los quehaceres domésticos porque su casa tenía que representar algo de sí misma. Ver la casa limpia para ella significaba ver su alma limpia. También le gustaban las plantas, viajar, explorar y ver cosas nuevas. María era una mujer muy generosa, valiente y fuerte.
Los últimos años de su vida, María pasó bajo el cuidado de especialistas que no dudaron en brindarle los cuidados médicos que necesitaba. Ella falleció el lunes, 18 de diciembre de 2017, a causa de un ataque fulminante, después de vivir 95 años llenos de momentos de tristeza y felicidad, junto a su familia. Su sonrisa era contagiosa y tenía un gran entusiasmo por la vida. María fue y sigue siendo la fuente de amor y protección para sus hijos, nietos y bisnietos.
A Marujita la sobreviven sus dos hijas, Consuelo Bejar y Luisa Marina Jurado, y su hijo, Hernán Cruz; sus nietos: Luis, Carlos, Mónica y Chris Carrillo Velasco; Geovanny, Álvaro, Sandra y Fabián Jurado Velasco; María Isabel, Daniela y Camilo Cruz Amaluisa; y Joaquín Cruz MacKliff; sus bisnietos y sus tataranietos.
Su velorio se llevó a cabo en Waverly Chapel, en Fairhaven Memorial Park, en la ciudad de Anaheim, California, el 22 de diciembre de 2017. Y sus restos fueron enterrados junto a los de Lucrecia, el 28 de abril de 2018, en Ambato, Ecuador.
Para los Que Amo y los que me Aman
Cuando yo me voy, déjenme ir,
Yo tengo muchas cosas que ver y hacer.
Ustedes no deben amarrarme con lágrimas.
Esten alegres por los lindos años.
Yo les di mi amor.
Ustedes solamente pueden imaginar
la felicidad que me dieron.
Yo les doy gracias por el amor
que me enseñaron, pero es
tiempo que me marche ya.
Esten tristes por mí, un ratito, si tienen
Que hacerlo, entonces dejen que su
Tristeza sea consolada con fe. Nomás
es un ratito que tenemos que
Apartarnos y bendigan las memorias
En su Corazón.
Yo no voy a estar lejos, porque la vida
Sigue, y si me necesitan, llámenme y
yo vengo. No pueden verme o tocarme,
Pero yo estaré y si escuchan con su
Corazón, ustedes escucharán mi amor
Alrededor suave y claro.
Y entonces, cuando ustedes vengan
A este camino solos, yo los esperaré
Con una sonrisa y diré
bienvenidos a su casa.
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v.1.18.0