

¡CRISTO SUPLE LO IMPOSIBLE!
MI TESTIMONIO
Espero que mi testimonio te convenza de tu necesidad de salvación y que entiendas que sin Cristo estas indefenso y perdido, sin esperanzas. Si murieras en esa condición, serias condenado eternamente; irías al infierno. Mi mente estaba en tinieblas, y mi corazón corrompido de maldad. Estaba ciego y sordo y vivía en una mentira, perdiéndome una hermosa verdad. ¡No lo sabía entonces pero el Señor me amaba y tenía un plan para mi vida!
Tenía 18 años cuando mi vida empezó a irse totalmente al mundo, usé drogas, alcohol e hice muchas cosas malas y lo que conseguí fue enfermarme con el virus del sida el cual me fue detectado a la edad de 33 años. Empecé a tener fiebre por la noche, perdí peso hasta 105 libras, tosiendo, cuando ya no podía mas mi mama me dijo que fuera a ver un doctor. Al ir a mi doctor me hizo muchos exámenes de sangre. Cuando fui a recibirlos, el doctor me dijo que tenía tuberculosis con pulmonía y el SIDA avanzado, el médico me dijo que tenía dos años de vida, en ese mismo momento yo le abría las puertas de mi corazón a Cristo y El entró en mi vida.
“Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mas alguno, porque tu estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento” Salmo 23:4.
Los médicos ya no podían hacer nada por mí, pero, yo ahora tengo a Cristo en mi vida, Él es mi especialista de excelencia.
“… y por su yaga fuimos nosotros curados. Isaías 53:5”.
El doctor dijo que iba a tener tuberculosis por mas de un año. ¡En cinco meses mis pulmones fueron completamente limpios, es verdad que Dios es bueno! ¡Pero ahora, gracias a Dios, cargo una biblia y no me avergüenzo del Evangelio de Jesucristo, “porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree! Ahora vivo para en Señor, y mi propósito es ser su testigo.
Si tú le abres el corazón, Cristo abrirá las puertas de Reino de Gloria para ti, y como he dicho muchas veces, no importa que la sangre que corre por mis venas este infectada con el sida, ¡porque la sangre que me cubre es La Sangre de Jesucristo! “Y me dijo; el Señor lo es todo para mí; por eso en el confío, el Señor es bueno con los que en el confían, con los que a Él recurren. Es mejor esperar en silencio a que el Señor nos ayude” Lamentaciones 3:24-26.
¡Ahora, yo haré lo posible, y le dejaré las cosas imposibles a Dios!
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v.1.18.0