Con profundo amor recordamos a nuestro pequeño Pablo Mendoza-Arroyo, quien partió demasiado pronto de este mundo. Su corta vida dejó una huella de amor que permanecerá por siempre en los corazones de quienes tuvieron la dicha de conocerlo y amarlo.
Descansa en paz, pequeño ángel. Que Dios te reciba en sus brazos y te conceda el descanso eterno. Tu recuerdo y tu luz vivirán por siempre en el corazón de tu familia.
Padre Nuestro:
"Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal. Amén."