Señor mío Jesucristo que en vuestra
Sagrada Pasión quiteis experimentar
toda suerte de dolores para sostener
nuestra debilidad y miseria con el
recuerdo de vuestra acerbísimas penas
os suplico humildemente que me
concedais el remedio de mi necesidad
presente si es ésta vuestra santísima
voluntad o me alcánceis el dulce
consuelo que nace del convencimiento
de que el dolor y la contradiccion son el
medio más eficaz para asemejarse a Vos,
el varón de los dolores.
Concédeme santísimo Cristo del
Consuelo que sufriendo ahora con vos, en
la tierra por moho de la santa resignación
cristiana merezca también un día gozar
con Vos en el cielo. Amén
Un Padre Nuestro, Ave María y Gloria