Hijo de Dios, que quisiste tener una madre en la tierra,
la Virgen María; mira con ojos de compasión
a tu sierva a quien has llamado del seno de nuestra familia.
Y por intercesión de Nuestra Madre la Virgen de los Ángeles,
benedice el amor que siempre nos tuvo en la tierra,
y haz, que desde el cielo, pueda seguir ayudándonos.
Toma bajo tu protección misericordiosa
a nosotros a quienes ella ha tenido que abandonar en la tierra.
Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
Amén.