Gracias a Dios, hijos, familias y amigos, por ser parte de este regalo de vida. Siempre estaré con ustedes en sus mentes y corazones.
No es un adiós, sino hasta luego, no estén tristes, recuerden mi alegría y mi amor. Mi paz es mayor en la presencia de Dios, que me recibe y abraza con su luz infinita.
Siempre estaré con ustedes, los amo por siempre.