María fue una esposa, madre y abuela ejemplar, cuyo amor incondicional marcó profundamente la vida de todos los que tuvieron la bendición de conocerla. Le sobreviven su amado esposo, Bernardo López, con quien compartió una vida llena de amor y compromiso, y sus queridos hijos: Brenda López; Bernardo López (Lissete); Deysi López (Jesús Duarte); Claudia Lucero (Toño); y Guadalupe López (Franco García).
También deja un legado imborrable en el corazón de sus nietos, quienes fueron una de sus mayores alegrías: Edgar Meza, Jennifer Meza, Karely Lucero, Cristóbal López, Kendra Lucero, Katherine Duarte, Santiago López, Antonio Lucero, Luciano García y Leonardo López, a quienes cuidó y amó con profunda dedicación.
María es recordada con cariño por sus hermanos: Antonio Martínez, Carlos Martínez, Reymundo Martínez, Elvia Martínez y Olivia Martínez. Hoy se reúne en la vida eterna con sus padres, Guadalupe Martínez y Consuelo Soto, y con su querida hermana Rosalba Martínez, quienes le precedieron en la muerte.
María fue una mujer guerrera, ordenada y trabajadora, llena de energía y entusiasmo por la vida. Una mujer de fe firme, siempre alegre, compasiva y cariñosa; el pilar de su familia, inculcando en todos la importancia de mantenerse unidos y de compartir tiempo juntos. Disfrutaba enormemente consentir a su familia adorada preparandoles con mucho amor sus platillos favoritos.
Conocida también por su buen gusto, María era toda una fashionista: siempre bien arreglada, le encantaba ir de compras, viajar y disfrutar de visitas a los casinos. Su presencia iluminaba cualquier lugar y su sonrisa quedará grabada para siempre en los corazones de quienes la amaron.
Aunque su partida deja un profundo vacío, su legado de amor, fe y unión familiar vivirá eternamente en cada uno de nosotros. Descansa en paz, María Guadalupe López. Tu amor nos acompañará siempre.