

Con el corazón destrozado y profunda tristeza, anunciamos el fallecimiento de Mario Alberto Gallegos Delgado, quien partió de este mundo demasiado pronto el 19 de febrero de 2026, a la edad de 29 años.
Mario nació el 2 de julio de 1996 y, desde el primer momento, trajo luz y alegría a la vida de quienes lo rodeaban. Era conocido por llevar siempre una sonrisa en el rostro y por la risa que compartía con tanta generosidad. Tenía un espíritu alegre y juguetón; le encantaba hacer bromas, hacer reír a los demás y alegrar incluso los días más difíciles con su felicidad.
Por encima de todo, Mario amaba a sus hijos. Deja a sus queridos hijos: Victoria Gallegos, Jose Adrian Gallegos, Malik Gallegos, Sofia Gallegos, Gael Gallegos y Jaziel Gallegos. Ellos eran su orgullo, su mayor alegría y el centro de su mundo. Todo lo que hacía, lo hacía con el amor que sentía por ellos en su corazón.
También le sobreviven sus amados padres, Mario Alberto Gallegos Vidaurri y Martha Magdalena Delgado Rojas, quienes amaron profundamente a su hijo. El amor que sentía por su madre era evidente para todos: era puro, fuerte e inquebrantable. Asimismo, le sobreviven sus hermanos: Jesus Alberto Gallegos Delgado, Miriam Melinda Gallegos Delgado y Dennis Alexander Gallegos Delgado, quienes lo llevarán por siempre en sus corazones.
Mario sentía un amor especial por su automóvil. Se enorgullecía de mantenerlo limpio y reluciente, dedicando horas a cuidarlo y disfrutando de largos paseos. Ya fuera manejando por la ciudad, escuchando su canción favorita, “Cabron Yo Puedo” de Grupo Origen, haciendo videos para TikTok o relajándose viendo películas, encontraba alegría en los momentos sencillos de la vida.
La velación de Mario se llevará a cabo en Funeraria Del Angel Highland en Weslaco, Texas, el miércoles 25 de febrero de 2026, de 2:00 p.m. hasta la madrugada, con un servicio de oración a las 7:00 p.m. Al día siguiente, 26 de febrero de 2026, se celebrará un servicio en la capilla a la 1:00 p.m., seguido del sepelio.
Aunque su vida fue corta, el amor que brindó fue infinito. Será recordado por su risa, su noble corazón y la felicidad que llevaba consigo a dondequiera que iba. Su ausencia deja un dolor que las palabras no pueden expresar. Veintinueve años no fueron suficientes, y será profundamente extrañado todos los días de nuestras vidas.
La memoria de Mario vivirá en la sonrisa de sus hijos, en las risas que provocó y en el corazón de todos aquellos que tuvieron la bendición de conocerlo.
Descansa en paz, Mario. Fuiste amado más allá de las palabras y serás extrañado más allá de toda medida.
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